El cierre de las campañas políticas, en particular las campañas presidenciales, no es cualquier cosa en una contienda electoral. Los precandidatos presidenciales buscan cerrar con fuerza y eventos pomposos, demostrando apoyo popular, financiamiento y estructura partidaria.
En el Partido Libre las cosas parecen claras con respecto a la eventual ganadora. Lo que sí queda en evidencia es que, por alguna razón, cuando un partido está en el poder, siempre tiene más recursos y músculo en sus eventos públicos. A lo que se va a enfrentar Libre el próximo domingo es a la expectativa que hay sobre cuántos votantes acumula ahora que tiene de su lado el aura oficialista.
En el Partido Nacional, el ex alcalde del Distrito Central llega nuevamente como el favorito, cerró con una concentración con sus estructuras en Tegucigalpa, pero no con la misma magnitud a las que organizaba el Partido Nacional en el poder. El resto de precandidatos hizo actividades, pero no mostraron la misma fortaleza estructural, aunque queda en el aire la cuota de poder que pueden llegar a alcanzar.
El Partido Liberal, el centro del debate en las primarias, tuvo imágenes dispares. Por un lado, un precandidato hizo un cierre con un cacique local de la zona norte, en una demostración de sus estructuras políticas, mientras el otro pasó de Talanga a San Pedro Sula en un reconocido auditorio de la capital industrial, tratando de capitalizar su discurso disruptor.
Los cierres de campaña demuestran el peso que el financiamiento y las estructuras políticas tienen en una contienda política, al margen de los atributos personales del candidato. El debate que ninguno de esos cierres logra dilucidar es el porcentaje de voto independiente que habrá y lo decisivo que será. El músculo que puedan demostrar los precandidatos en los resultados finales recae, últimamente, en el voto de los ciudadanos que no necesariamente están afiliados a un partido. Mientras que la calidad de las elecciones recae, casi totalmente, en los partidos políticos en las mesas electorales y las instituciones.
Aunque todas las miradas se las llevan las precandidaturas presidenciales, lo que nos dejó la recta final de la campaña son otros ganadores, que no figuran tanto, y son los caciques locales que han sido indispensables para quieren alcanzar la Presidencia de la República, más allá de sus cuestionamientos éticos o legales. De esos niveles no podemos olvidarnos, porque una parte de las claves estuvieron ahí en los cierres de campaña, también lo estarán en el conteo de los votos.






