En un gesto de alta diplomacia en plena Semana Santa, el papa León XIV pide diálogo de paz a Israel a través de una llamada telefónica con el presidente de dicho país, Isaac Herzog.
Lo que debes saber:
Charla sobre la Guerra en Oriente Medio
Durante el encuentro, el Sumo Pontífice ha enfatizado la urgencia de retomar las vías diplomáticas para poner fin a la escalada de violencia en la región.
Según ha informado la Santa Sede a través de un comunicado oficial, el Papa ha defendido firmemente la “necesidad de reabrir todos los canales posibles de diálogo” con el objetivo de alcanzar una paz que no solo sea inmediata, sino “justa y duradera” en todo el territorio de Oriente Medio.
La llamada, que tuvo como marco el intercambio de felicitaciones por la Pascua cristiana y el Pésaj judío, se produce en un contexto de extrema fragilidad. El Papa ha subrayado la importancia de proteger a la población civil y ha exigido el respeto absoluto al derecho internacional y humanitario frente a los recientes enfrentamientos.

Este movimiento del Vaticano surge apenas cinco días después de un incidente que tensó las relaciones diplomáticas, cuando las autoridades israelíes impidieron el acceso al cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, para celebrar la misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro.
León XIV señala a la conciliación
Aquel suceso ha motivado que el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, convocara al embajador de Israel ante la Santa Sede para expresar su queja formal. No obstante, la conversación de este viernes entre León XIV y Herzog buscó elevar el tono hacia la conciliación y el entendimiento mutuo.
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Por su parte, el presidente Isaac Herzog compartió detalles del diálogo a través de sus redes sociales, confirmando que la charla no solo abordó temas religiosos, sino que también tocó la compleja situación bélica actual, incluyendo las tensiones con Irán y el conflicto en el Líbano.
León XIV, quien vive su primera Semana Santa como pontífice, ha centrado sus recientes intervenciones en la “humanidad abatida por la brutalidad”. Con este llamado, busca que la Santa Sede recupere un papel mediador activo ante los conflictos que amenazan la estabilidad global y la seguridad de las comunidades cristianas en Tierra Santa.
La comunidad internacional ha seguido de cerca este acercamiento, que ocurre en un momento en que los precios del petróleo y la seguridad en el estrecho de Ormuz mantienen al mundo en vilo. La postura del Papa es clara: sin diálogo diplomático, la paz seguirá siendo una meta inalcanzable.

La nota de la Santa Sede concluye con el recordatorio del Pontífice sobre la responsabilidad de los líderes mundiales de anteponer la vida de los inocentes y el derecho internacional a los intereses militares, en un esfuerzo por detener la espiral de odio que consume la región.
Pero en Estados Unidos no piensa en la paz
Donald Trump, fiel a su estilo directo, ha manifestado que la inestabilidad en Oriente Medio está drenando recursos y desviando la atención de otros frentes estratégicos. En sus declaraciones más recientes, el presidente ha sugerido que, de no alcanzarse un alto al fuego pronto, su administración podría reconsiderar los niveles de apoyo incondicional, presionando por una resolución rápida que permita “estabilizar los mercados energéticos globales”.
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Asimismo, el mandatario ha criticado la falta de una “victoria total y rápida”, argumentando que la guerra prolongada solo beneficia a los adversarios comunes en la región.
Para el presidente de los Estados Unidos, la solución pasa por una demostración de fuerza que obligue a una negociación inmediata, una postura que, aunque coincide en la urgencia del diálogo mencionada por el papa León XIV, difiere significativamente en las formas y los métodos diplomáticos a emplear.
Por otro lado, el equipo de seguridad nacional de la Casa Blanca ha dejado entrever que la administración Trump busca revivir los Acuerdos de Abraham como marco de referencia para la paz.
El presidente sostiene que la prosperidad económica es el único incentivo real capaz de desactivar el conflicto, vinculando la resolución de la guerra a una nueva arquitectura de seguridad regional que incluya a las potencias árabes, en un intento por aislar la influencia de Teherán.









