El silencio habitual de la colonia Montefresco, en la aldea El Pino del municipio de El Porvenir, Atlántida, se rompió abruptamente la noche de ayer 16 de junio.
En un instante, el sonido de las motocicletas precedió a una ráfaga de disparos que transformó una reunión de amigos en una escena de dolor, muerte y desesperación.
Allí, en la entrada de una vivienda donde compartían de forma amena, quedaron los cuerpos sin vida de dos jóvenes que apenas empezaban a vivir: Yaritza Leonela Murillo Gómez, de 20 años, y Katherine Tatiana Oliva Bardales, de 19 años. Ambas, descritas preliminarmente como amas de casa y unidas por una cercana amistad, se convirtieron en las nuevas víctimas mortales de un ataque armado sorpresivo y despiadado.
De acuerdo con los reportes policiales preliminares, el grupo compuesto por las dos muchachas y tres jóvenes de sexo masculino fue abordado por sujetos fuertemente armados que se conducían en dos motocicletas. Sin mediar palabra alguna, los atacantes abrieron fuego de manera indiscriminada contra el grupo, dejando una estela de casquillos y gritos en la escena.
Tras la huida de los sicarios, los cuerpos de socorro y la Policía Nacional se movilizaron con rapidez al sector. Lamentablemente, para Yaritza y Katherine ya no había nada que hacer; los múltiples impactos de bala segaron sus vidas de manera casi instantánea en la entrada del inmueble.
Por su parte, los tres hombres sobrevivientes, identificados como Leonardo Joel Flores (35 años), German Ramos (25 años) y Kevin Ordóñez, presentaban heridas de gravedad y fueron trasladados de emergencia bajo pronóstico reservado al Hospital Atlántida en la ciudad de La Ceiba.
Mientras la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), bajo el acompañamiento técnico del Ministerio Público, procesaba la escena del crimen buscando indicios para identificar a los autores materiales, a las afueras de la morgue local el dolor se transformaba en palabras.
Desde las tres de la mañana, la madre de Katherine Tatiana esperaba con el corazón destrozado que le entregaran el cuerpo de su hija. En declaraciones a medios locales, recordó con nostalgia el último contacto con la joven: “Se despidió de mí y me dijo que regresaba hoy”.
La madre relató que Katherine no tenía hijos, se dedicaba a los quehaceres del hogar y se encontraba en el lugar junto a su pareja sentimental, quien presuntamente figura entre los heridos ingresados en el centro hospitalario. Al igual que el resto de los familiares de las víctimas en Atlántida, su exigencia ante las autoridades y los cuerpos de inteligencia es rotunda: justicia y que el doble asesinato no quede sumido en la impunidad.









