La próxima visita de la funcionaria estadounidense Kristi Noem a Honduras, anunciada recientemente por el presidente Nasry Asfura, colocará al país en un lugar central dentro de la estrategia hemisférica para el combate de amenazas transnacionales.
La participación hondureña en Escudo de las Américas puede suponer un acceso relevante a recursos y experiencia internacional, pero también implica el reto de resguardar soberanía y derechos humanos, dimensiones bajo observación nacional e internacional, según informó el propio Asfura durante su comparecencia ante medios.
El anuncio cobra especial relevancia con la salida inminente de Noem de la secretaría del Departamento de Seguridad Nacional, cargo que dejará el 31 de marzo de 2026, antes de asumir como enviada especial de la coalición hemisférica.
Esta transición marca un giro en la política regional. La gira de la funcionaria contempla visitas a los diecisiete países que integran actualmente la alianza, impulsada por el presidente Donald Trump como uno de los ejes de su política exterior.
La presencia de Noem representa un punto de inflexión en el rol que Honduras ocupa dentro de la coalición regional. Este bloque, que agrupa a naciones latinoamericanas y caribeñas, articula una estrategia que prioriza la acción conjunta, el intercambio de inteligencia y la capacitación coordinada de fuerzas de seguridad para enfrentar redes ilícitas transfronterizas.









