Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación a raíz de los cánticos racistas, islamófobos y xenófobos que corearon este martes parte de los aficionados españoles en el RCDE Stadium de Cornellà-El Prat (Barcelona) durante el partido amistoso de fútbol entre la selección y Egipto.
En varios momentos del partido, a los diez minutos del primer periodo y posteriormente en otros instantes del encuentro, una parte de la grada coreó el cántico “musulmán el que no bote es”.
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Ya durante el descanso, en el mensaje en el videomarcador del estadio se recordó que “la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas”.
En este sentido, el conseller de Deportes, Berni Álvarez, ha lamentado los comportamientos inaceptables de una parte de la grada: “Hemos pedido a los responsables que se activasen los protocolos y continuaremos trabajando para que el deporte sea un espacio de inclusión, sin odio ni racismo. Somos un país de acogida, respeto y convivencia”, ha expresado a través de ‘X’.
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Por su parte, el delegado del Gobierno en Catalunya, Carlos Prieto, también se ha sumado al rechazo de estos hechos y ha asegurado que se comunicó a los organizadores activar los protocolos correspondientes y así se produjo: “El racismo no tiene cabida en ningún sitio. Ante esto, solo hay una respuesta posible: firmeza, rechazo y defensa clara de los valores de respeto y dignidad que definen a Catalunya”.
“Un episodio que condeno rotundamente y que no se puede volver a repetir nunca más”, ha añadido Prieto, que ha remarcado que “el racismo no tiene cabida en ninguna parte”.
El delegado del Gobierno ha indicado que en aquellos momentos ya transmitieron a los organizadores que se tenían que activar los protocolos pertinentes, “cuestión que se produjo”. “Pero la mancha allá queda y nos tiene que hacer reflexionar como sociedad a todos”, ha lamentado.
España y su constante lucha contra el racismo
El racismo en el fútbol español ha pasado de ser un problema negado a convertirse en uno de los temas más investigados y denunciados en Europa. Diversos informes, denuncias judiciales y coberturas mediáticas coinciden en que no se trata de hechos aislados, sino de una conducta repetida en estadios, redes sociales y entornos deportivos. Jugadores, organismos internacionales y gobiernos han intervenido en un fenómeno que afecta la imagen del país y del deporte.
Uno de los casos más emblemáticos es el del futbolista brasileño Vinícius Júnior, quien ha denunciado múltiples episodios de racismo en España. Solo entre 2022 y 2026 acumuló decenas de incidentes, convirtiéndose en símbolo global de la lucha contra la discriminación en el fútbol.
El episodio más mediático ocurrió en el estadio de Mestalla en 2023, cuando aficionados del Valencia profirieron insultos racistas contra Vinícius durante un partido de La Liga. El encuentro fue detenido momentáneamente, mientras el jugador señalaba directamente a los responsables desde el campo, en una escena que dio la vuelta al mundo.

Ese caso derivó en una decisión histórica: tres aficionados fueron condenados a prisión, marcando la primera sentencia en España por insultos racistas en un estadio. Este fallo judicial estableció un precedente clave al tipificar estos actos como delitos, no simples faltas deportivas.
Posteriormente, otros cinco aficionados del Valladolid también fueron condenados por insultos racistas contra el mismo jugador. Este tipo de resoluciones evidencian un cambio en la respuesta institucional, pasando de sanciones administrativas a consecuencias penales.
Más allá de Vinícius, otros futbolistas han sido víctimas de discriminación. El delantero Iñaki Williams sufrió insultos racistas en 2020 por parte de aficionados del Espanyol, lo que derivó en sanciones contra seguidores identificados.

En 2021, el jugador francés Mouctar Diakhaby denunció insultos racistas durante un partido entre Valencia y Cádiz. La gravedad del hecho provocó que su equipo abandonara el campo en señal de protesta, una reacción poco común en el fútbol profesional.
El problema también ha afectado a jóvenes talentos como Lamine Yamal, quien ha sido objeto de insultos racistas en partidos recientes, evidenciando que el fenómeno no distingue edad ni trayectoria.
Uno de los episodios más recientes ocurrió durante un amistoso entre España y Egipto en el RCDE Stadium, donde aficionados entonaron cánticos islamófobos. Este hecho generó indignación política, investigaciones policiales y condena internacional.
Así fue el partido entre España y Egipto
El empate 0-0 entre Selección de España y Selección de Egipto dejó más datos que goles. En el RCDE Stadium, el equipo español dominó el partido en términos generales, pero se topó con una defensa sólida y un portero inspirado, en un amistoso que sirvió como prueba antes del Mundial 2026.
España controló la posesión con un 61% frente al 39% de Egipto, reflejando su estilo de juego basado en circulación de balón. Sin embargo, ese dominio no se tradujo en efectividad, ya que la falta de contundencia en el último tercio volvió a ser el gran problema del equipo.
En cuanto a producción ofensiva, los números son claros: España realizó 25 disparos totales contra apenas 4 de Egipto. A pesar de esa diferencia abismal, solo 6 tiros españoles fueron a puerta, lo que evidencia la falta de precisión.
Egipto, por su parte, fue mucho más directo. Su jugada más peligrosa llegó en el primer tiempo con un remate de Omar Marmoush que se estrelló en el poste, siendo la ocasión más clara del partido hasta ese momento.
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El inicio del encuentro mostró a una España algo dubitativa. Incluso el portero David Raya tuvo que corregir un error propio tras una mala salida, en una acción que pudo terminar en gol rival.
Con el paso de los minutos, Egipto logró incomodar a España con transiciones rápidas, aunque sin generar demasiado volumen ofensivo. Su planteamiento fue claro: orden defensivo, líneas compactas y aprovechar errores del rival.

En la segunda mitad, España mejoró considerablemente tras los ingresos de jugadores como Pedri, Rodri y Fermín, lo que le dio mayor fluidez al mediocampo y aumentó la presión sobre el área egipcia.
Uno de los momentos más destacados llegó en los minutos finales, cuando Alejandro Grimaldo ejecutó un tiro libre que terminó estrellándose en el larguero, dejando a España a centímetros del triunfo.
El dominio español también se reflejó en los tiros de esquina, con 11 córners a favor, lo que evidencia el constante asedio ofensivo, especialmente en el tramo final del partido.
Egipto terminó el encuentro con un jugador menos tras una expulsión en los últimos minutos, lo que permitió a España volcarse completamente al ataque, aunque sin lograr romper el empate.
El portero egipcio fue una de las figuras del partido, realizando varias atajadas clave que evitaron el gol español, especialmente ante los intentos en el segundo tiempo.

A pesar del dominio territorial, España mostró problemas en la definición y en la toma de decisiones en el área rival, un aspecto que genera preocupación de cara al Mundial.
El partido también dejó el debut del guardameta Joan García con la selección absoluta, sumando minutos en un contexto de rotaciones dentro del equipo.
En términos disciplinarios, Egipto acumuló tres tarjetas amarillas, mientras que España no vio ninguna, reflejando también el tipo de partido: uno más táctico que brusco.
En conclusión, fue un encuentro donde España dominó en estadísticas y juego, pero Egipto fue más efectivo en defensa. El 0-0 deja una lectura clara: volumen ofensivo no siempre significa gol… y a veces el arco se hace más pequeño que una portería de barrio.
Con información de: 20minutos









