Un aficionado inglés de 62 años ha puesto a la venta su casa, valorada en 350.000 libras (400.000 euros), para financiar el viaje al Mundial 2026 en el que seguirá a Inglaterra.
Andy Milne, que se hizo viral en 2022 gracias a una fotografía en Catar sosteniendo la Copa del Mundo, ha estado en nueve Mundiales, ocho masculinos y uno femenino, y ha puesto a la venta su residencia en Northwich (Cheshire, Inglaterra) para asistir al décimo.
«La vendo para ir a la Copa del Mundo», dijo este aficionado al «Daily Mirror», al tiempo que confirmó que esta es su segunda casa, que la ha tenido desde hace 27 años y que en la actualidad reside en Tailandia.
«Para Catar estuve ahorrando durante años. Voy a intentar que me salga barato, durmiendo en los sofás de gente. Por suerte tengo amigos en México, Dallas y Vancouver».

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Quiere estar en el Mundial 2026 las siete semanas
Milne confirmó que planea estar en Estados Unidos las siete semanas que dure el Mundial y que ya tiene entradas para todos los partidos de Inglaterra hasta la final.
Los precios de las entradas han sido criticados por varias asociaciones de aficionados y calificados como una «traición de la FIFA».
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Asistir a los ocho partidos que podría disputar una selección en su camino hasta la final tiene un precio estimado de 5.000 libras en el caso de las entradas más baratas, 8.500 libras en categoría media, y más de 12.000 libras en el caso de las entradas más caras.
Locuras de aficionados para ir al Mundial
La pasión por el Mundial puede llegar a extremos inimaginables: un fanático inglés de 62 años, Andy Milne, anunció que venderá su segunda casa para financiar su viaje de siete semanas por Estados Unidos, México y Canadá para seguir a Inglaterra en toda la Copa del Mundo 2026, con el objetivo de ver cada partido de su selección.
No es el único británico haciendo sacrificios masivos: dos hermanos ingleses, Paul y Kevin Franklin, planearon un épico road trip de 4.500 millas por 25 estados de EE. UU., México y Canadá para animar a su selección, gastando alrededor de £20,000 en una aventura de 40 días solo con equipaje de mano.
En la historia de los Mundiales también hay ejemplos de fanáticos que han viajado distancias imposibles simplemente porque su equipo logró clasificar: aficionados escoceses celebran regresar al Mundial por primera vez desde 1998 y muchos han reprogramado su presupuesto familiar, incluyendo cancelar renovaciones en casa, para poder asistir.
Más allá de viajar, hay historias icónicas de fanáticos históricos como Manolo “el del Bombo”, un español famoso por seguir a La Roja con su tambor a más de una decena de Copas del Mundo, asistiendo incluso viajando a países lejanos década tras década.

En ocasiones, la locura de los fans no solo se mide en viajes y sacrificios económicos, sino también en creatividad: en el Mundial 2014 en Brasil, surgieron imágenes virales de aficionados con disfraces extravagantes, desde personajes de películas hasta fans montados en caballos dentro del estadio, llevando la pasión a un nivel visualmente insólito.
Los aficionados también han demostrado su dedicación incluso cuando no tienen entradas oficiales: durante el Mundial 2006 en Alemania, millones de fans viajaron de un país a otro simplemente para disfrutar de los Fan Fests, zonas abiertas con pantallas gigantes que les permitían ver los partidos sin estar dentro de los estadios oficiales.
A veces los fanáticos corren riesgos o viven momentos extraños en el camino: en un partido de clasificación, un aficionado inglés quedó literalmente atorado en un torniquete antes de un juego, generando risas y virales en redes sociales mientras esperaba ser liberado entre burlas y apoyo.
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No todos los extremos son divertidos: los costos exorbitantes de los boletos y viajes han llevado a debates intensos entre seguidores, con algunos creyendo que deben hipotecar o vender propiedades simplemente para costear un boleto de entrada al Mundial, reflejando hasta qué punto algunos aficionados están dispuestos a llegar.
En otros casos, para asistir al Mundial los fanáticos se han organizado colectivamente, como ocurrió en Qatar 2022, donde miles de personas de todo el mundo marcharon por las calles con banderas y cánticos desde aeropuertos hasta estadios, generando imágenes que parecían indicativos de una pasión global impresionante antes del inicio del torneo.

La pasión no se limita al fútbol masculino: durante la FIFA Fan Festival del Club World Cup, seguidores de equipos como Boca Juniors llevaron el aliento a lugares tan insólitos como montañas rusas en parques temáticos, entonando cánticos y celebrando su cultura futbolera incluso fuera de los estadios.
Historias de fans que han movido cielo y tierra también se cuentan en eventos previos a los Mundiales: muchos seguidores de selecciones lejanas han viajado trayectos largos y costosos entre países solo para estar presentes en cualquier partido de su equipo, incluso si jugarán en estadios separados por miles de kilómetros.
El fenómeno de los fanáticos “fake” también ha sido una anécdota curiosa: antes del Mundial 2022 hubo acusaciones de que algunos aficionados eran pagados para aparecer en público como seguidores, aunque esos reportes fueron refutados por las autoridades, muestra del nivel de interés global y las expectativas alrededor del torneo.
Más allá de viajar, hay aficionados que consideran que el Mundial es una experiencia vital: periodistas y cronistas han relatado cómo, al decidir cubrir la Copa, transformaron sus vidas, cambiando planes profesionales y personales para estar presentes en varios países durante un mes entero de fútbol.
Antes de que existieran las facilidades modernas, muchos fans viajaban en trenes, buses o incluso caminando largos tramos entre ciudades anfitrionas solo para ver más partidos en la misma edición del Mundial, llevando la pasión al límite físico y económico.
Finalmente, incluso después de que el torneo termina, historias de fanáticos con sacrificios extremos son recordadas con cariño entre las comunidades futboleras, subrayando que para muchos la experiencia de asistir a un Mundial es una de las aventuras más importantes de sus vidas, más allá del resultado en el campo.

Con información de: EFE









