Desalmados agentes policiales se ensañan en una humilde anciana que solo busca ganarse sus “frijolitos” vendiendo de manera ambulante en la ciudad.
Proveniente de la aldea Calzonte aledaña a la ciudad, la señora Maria Juana Lagos tiene más de 50 años de ser una vendedora de hierbas, entre ellas, flor de izote, pacaya y mango verde.
Esta mañana instalada donde acostumbra hacerlo por muchos años, en la acera de una de las calles céntricas donde circulan un buen numero de personas, a media mañana cuando ya el hambre le picaba el estómago fue a comprar una taza de café con tan mala suerte que en ese instante llegaron los “encopetados” agentes municipales a levantar la mercadería de las ambulantes.
“Para que la gente se eduque hay que tocarle los fondos económicos”, respondió el envalentonado funcionario público que a su vez aseguro que la mercadería de doña María ya había sido donada a una “Casa Hogar”.
La anciana perdió todo hasta el deseo de regresar y dijo que ahora prefiere que su “estómago se pegue al espinazo” pero ya no regresa a Santa Rosa, “donde ya no hay espacio para los pobres”, sentenció la humilde vendedora. ER