Según reveló el diario Récord, las federaciones habían avanzado en un acuerdo que inicialmente contemplaba un pago de US$ 3 millones para contar con la presencia de la selección campeona del mundo. Sin embargo, durante las conversaciones, la AFA habría decidido duplicar esa cifra.
Desde Argentina solicitaron US$ 6 millones para disputar el encuentro, argumentando que el valor comercial del compromiso aumentaba debido a que el rival era México. Pese al fuerte incremento, la Federación Mexicana de Fútbol aceptó las nuevas condiciones económicas.
El problema apareció al momento de establecer la forma de pago. De acuerdo con el periodista Carlos Ponce de León, la AFA habría pedido que los US$ 6 millones fueran depositados en más de diez cuentas bancarias diferentes.
La condición encendió las alarmas en la Federación Mexicana, que se negó a realizar una operación dividida entre tantos destinatarios. Ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo sobre el mecanismo de pago, las negociaciones quedaron definitivamente canceladas.
México debió buscar rápidamente otra alternativa para completar su preparación y terminó cerrando un amistoso frente a Portugal. Argentina, en tanto, perdió un partido que le habría significado un ingreso dos veces superior a los US$ 3 millones acordados originalmente. Un escándalo más en el manejo de la Federación comandada por Claudio Tapia.









