Nuevo impasse para el Real Madrid. Arda Güler y Éder Militao se despiden de la temporada por lesiones en el bíceps femoral, tal y como ha informado este jueves el conjunto blanco a través de un comunicado.
El centrocampista turco tiene una dolencia en la pierna derecha, mientras que el central brasileño en la izquierda. Ambos jugadores se lesionaron durante el partido de este martes contra el Alavés. De hecho, Militao pidió el cambio durante el partido en el momento en el que notó un pinchazo.
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Güler no fue sustituido durante el partido, no obstante, el jugador ha sentido unas molestias durante los entrenamientos y se le ha hecho una resonancia magnética que ha determinado su lesión.
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La primera que sufre el centrocampista esta temporada. Aunque el turco se pierde la temporada, todo apunta a que llegaría a tiempo para disputar el Mundial, donde es un fijo para Turquía.
Por su parte, Militao sufrió un pinchazo contra el Alavés y pidió el cambio y, lo que parecían unos calambres, finalmente son una nueva lesión. El brasileño ha encadenado tres lesiones musculares en la temporada.
De hecho, reapareció hace tan solo un mes para poder jugar contra el Bayern en Champions. No obstante, poco más de una semana después, vuelve a estar lesionado. Todo ello, pone en duda su posible participación en el Mundial, aunque Ancelotti querrá contra con él.

El impacto de Arda Güler bajo Arbeloa
El impacto de Arda Güler en el Real Madrid bajo el mando de Álvaro Arbeloa ha sido uno de los fenómenos más interesantes de la temporada 2025-2026. El mediapunta turco pasó de ser una promesa marcada por lesiones a convertirse en un eje creativo del equipo, beneficiado por un contexto táctico que prioriza su libertad ofensiva y su lectura del juego.
En términos estadísticos, su crecimiento es evidente: suma 48 partidos, 4 goles y 13 asistencias en todas las competiciones, consolidándose como uno de los principales generadores de juego del equipo blanco. Esta producción lo coloca entre los mediocampistas más influyentes del torneo, especialmente considerando que no es un delantero puro sino un organizador ofensivo.
En LaLiga, su regularidad también es destacable, con participación en prácticamente todos los partidos disponibles y un promedio cercano a los 63 minutos por encuentro. Este dato refleja la confianza del cuerpo técnico y su consolidación como pieza fija dentro de la rotación ofensiva del equipo.
Uno de los indicadores más reveladores de su impacto es su capacidad creativa: Güler ha generado un volumen alto de ocasiones, liderando métricas avanzadas como chances creadas en la liga con más de 50 acciones clave. Esto lo ubica en una élite estadística que históricamente ha estado reservada para jugadores de perfil dominante en la creación.

El cambio de rol con Arbeloa ha sido determinante. Mientras en etapas anteriores se le utilizaba más retrasado, el técnico español lo ha adelantado en el campo, permitiéndole operar entre líneas y cerca del área rival. Este ajuste táctico ha maximizado su capacidad para asistir y asociarse con delanteros como Kylian Mbappé, con quien mantiene una conexión productiva en ataque.
A nivel de eficiencia, sus números también respaldan su influencia: registra alrededor de 0.57 participaciones de gol por cada 90 minutos y un promedio de goles acorde a su rol creativo (0.15 por partido en liga). Estos datos reflejan que, más allá de anotar, su principal aporte está en la generación constante de peligro.
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Otro aspecto clave es su precisión técnica. Güler mantiene porcentajes de pase superiores al 84% y acumula decenas de conducciones progresivas, lo que evidencia su capacidad para romper líneas mediante conducción o distribución. En un equipo que busca controlar el ritmo del juego, estas cifras lo convierten en un perfil indispensable.
Además, su evolución no ha sido únicamente ofensiva. Bajo la dirección de Arbeloa, ha mejorado en presión y compromiso defensivo, lo que le ha permitido mantenerse en el once titular incluso en partidos de alta exigencia, como eliminatorias europeas. Este crecimiento integral ha reforzado su perfil como mediocampista moderno.
En partidos grandes, su impacto también ha sido tangible. El propio Arbeloa ha destacado públicamente su capacidad para sostener la posesión bajo presión y aportar soluciones en escenarios complejos, como ante el Manchester City en Champions League. Esto refuerza la idea de que no solo produce números, sino que influye en el comportamiento colectivo del equipo.

En síntesis, Güler ha pasado de ser un talento emergente a un organizador clave en el nuevo proyecto del Real Madrid. Sus cifras, su adaptación táctica y su crecimiento mental lo posicionan como uno de los pilares del equipo a corto y mediano plazo, en un contexto donde Arbeloa ha sabido potenciar sus virtudes sin limitar su creatividad.
Eder Militao, la baja en la zaga que tanto ha extrañado Arbeloa
El caso de Éder Militão bajo el mando de Álvaro Arbeloa no se puede explicar con adjetivos bonitos: hay que hablar claro… ha jugado poco, se ha lesionado mucho y su impacto ha sido más visible cuando no está que cuando sí.
En la temporada 2025-2026, Militão apenas ha disputado 15 partidos oficiales, con 1 gol y 1 asistencia, números muy bajos para un titular habitual en años anteriores. Esto refleja que su presencia ha sido intermitente desde el inicio del curso, sin lograr continuidad en la zaga.
El dato más contundente es su ausencia: el brasileño se perdió 24 partidos oficiales por una rotura del bíceps femoral que lo dejó fuera cerca de cuatro meses. Esa cifra prácticamente define su temporada: más tiempo fuera que dentro del campo.

Antes de su lesión en diciembre, el equipo había jugado 18 partidos con él disponible, con balance de 13 victorias, 2 empates y 3 derrotas. Es decir, el equipo era competitivo con Militão como referencia defensiva.
Sin embargo, durante su ausencia, el Real Madrid disputó 24 partidos sin él, ganando 18 y perdiendo 6. Aunque los números no son catastróficos, sí muestran que el equipo perdió estabilidad en momentos clave, incluyendo una eliminación sorpresiva en Copa del Rey.
El impacto real se nota en el tipo de goles recibidos y en la fragilidad defensiva. Sin Militão, el equipo de Arbeloa ha tenido que rotar constantemente centrales, perdiendo jerarquía en duelos individuales y liderazgo en la última línea, algo que no se mide solo en estadísticas básicas.
Su regreso en abril fue inmediato en sensaciones: volvió tras 114 días de baja y Arbeloa lo calificó como “muy importante” para el tramo final. En su primer partido mostró ritmo, agresividad defensiva y capacidad para sacar el balón, lo que evidencia lo que el equipo había perdido.
Pero la historia se repitió. Apenas recuperó continuidad, volvió a encender las alarmas por molestias físicas en liga, tras un gesto en partido que obligó a su sustitución. Esto refuerza un patrón preocupante: no logra encadenar partidos sin recaídas.
De hecho, la situación se agravó recientemente, ya que nuevas pruebas médicas confirmaron otra lesión muscular que lo deja fuera lo que resta de temporada. Es decir, su campaña prácticamente termina sin haber logrado consolidarse.
En términos globales, el impacto de Militão en el Real Madrid de Arbeloa es paradójico: cuando juega, eleva el nivel defensivo; pero su verdadera influencia se mide en su ausencia, donde el equipo pierde orden, liderazgo y presencia física. No es casualidad que el técnico lo considere pieza clave… el problema es que casi nunca ha estado disponible.
Con información de: 20minutos









