El CEO de Satya Nadella reconoció que Windows 11 ha perdido parte del apoyo de sus usuarios. Básicamente, admitió que el sistema no ha cumplido del todo con las expectativas, sobre todo por problemas de rendimiento, exceso de funciones innecesarias y una experiencia que muchos consideran más pesada de lo que debería.
Uno de los errores más señalados ha sido la integración agresiva de inteligencia artificial (como Copilot), que terminó molestando a muchos usuarios en lugar de ayudarles. Esto, junto con actualizaciones con fallos y decisiones de diseño cuestionadas, ha generado frustración e incluso ha empujado a algunos a considerar otras alternativas.
Ante esto, Microsoft cambió el enfoque: ahora quiere “recuperar a los fans” apostando por lo básico—mejor rendimiento, menos publicidad, menos funciones invasivas y una experiencia más fluida. En pocas palabras, están tratando de arreglar lo que rompieron y volver a hacer un sistema que funcione bien sin estorbar al usuario.
Si te soy sincero: esto no es menor. Cuando una empresa como Microsoft admite algo así, es porque el problema ya se volvió demasiado evidente para ignorarlo. Ahora toca ver si realmente cumplen o se queda en promesas.









