Este Viernes Santo, las calles de diversos departamentos de Honduras se llenan de colores y de vida gracias a las tradicionales alfombras de aserrín en el marco de la Semana Santa.
Pese a las lluvias, los feligreses con paciencia y dedicación terminaron los tapices, que combinan motivos religiosos con símbolos de la vida cotidiana.
Cuando pasan las procesiones, los feligreses se detienen a contemplar las alfombras, admirando el trabajo que representa horas de dedicación.
Los colores vivos y los diseños únicos iluminan la jornada, y el ambiente se llena de respeto, emoción y un sentido profundo de identidad.









