En un hito histórico para la diplomacia y el turismo regional, el Gobierno de los Estados Unidos ha dicho oficialmente que El Salvador es un país seguro dentro de su escala de alertas de viaje.
Según el reporte actualizado en enero de 2026, la nación centroamericana ha sido incluida en la categoría de “precauciones normales”, el nivel de riesgo más bajo otorgado por el Departamento de Estado a los destinos internacionales.
Esta nueva distinción posiciona a El Salvador al mismo nivel de seguridad que países tradicionalmente estables y seguros como Suiza, Japón, Australia y Noruega.
La administración estadounidense recomienda ahora para este país las mismas precauciones que se tendrían al visitar destinos de primer orden en Europa o Asia, marcando un distanciamiento definitivo de las alertas de alto riesgo que predominaron en años anteriores.
Por su parte, la Secretaría de Prensa de la Presidencia salvadoreña ha destacado que este reconocimiento es resultado directo de la estrategia de seguridad implementada por el Gobierno de Nayib Bukele.
Según las autoridades locales, la transformación del país ha permitido que organismos internacionales y potencias extranjeras validen la ausencia de amenazas graves para los visitantes, lo que fortalece la imagen nacional ante el mundo.

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El informe resalta que, durante el año 2025, El Salvador ha registrado apenas 82 homicidios, una cifra histórica que representa la primera vez en la era moderna que el país cierra un periodo anual con números de dos dígitos en este rubro.
El ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, ha subrayado que la tasa de criminalidad ha caído a 1.3 homicidios por cada 100,000 habitantes, superando los índices de la mayoría de los países del hemisferio occidental.
Además de la reducción en crímenes violentos, las estadísticas oficiales reportan una caída drástica en delitos comunes. Los hurtos disminuyeron en más de un 60% y las lesiones en un 48% respecto al año anterior.
Estos datos han sido fundamentales para que el Departamento de Estado de los Estados Unidos ajustara sus evaluaciones técnicas, facilitando así un entorno de mayor confianza para el turismo y la inversión extranjera.
La actualización de esta alerta de viaje tiene un impacto directo en la industria turística, especialmente en proyectos emblemáticos como Surf City. Al ser catalogado como un destino seguro por su principal emisor de turistas, El Salvador espera un incremento sustancial en el flujo de viajeros estadounidenses y una mejora en las condiciones de seguros de viaje y operatividad de aerolíneas internacionales.
El bloque de países latinoamericanos que comparten este estatus de seguridad nivel uno es reducido, incluyendo únicamente a naciones como Argentina y Paraguay.

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Para Centroamérica, este movimiento representa un cambio de paradigma en la percepción de seguridad ciudadana, situando al país como el líder regional en estabilidad según los criterios de Washington.
Este reconocimiento ocurre en un contexto donde el país busca consolidarse como un centro de eventos internacionales y turismo sostenible. Con la validación de Estados Unidos, como que El Salvador es un país seguro, la nación centroamericana cierra un ciclo de estigmatización por violencia para abrirse paso como uno de los destinos más competitivos y seguros de América Latina para el cierre de esta década.
La decisión del gobierno norteamericano también se deriva de la alianza entre Nayib Bukele y Donald Trump, quienes han construido sus carreras desafiando al establishment político de sus respectivos países, lo que ha generado un vínculo de respeto mutuo basado en su identidad como “disruptores”.
Esta sintonía personal ha facilitado una comunicación directa que evita la burocracia habitual de las relaciones exteriores.
El pilar operativo de esta relación es la coincidencia en seguridad y migración. Para Trump, el modelo de seguridad de Bukele es la prueba de que el control férreo del territorio es la única solución efectiva para frenar el éxodo hacia Estados Unidos.
Esta validación de la Casa Blanca le otorga a El Salvador un “paraguas político” que protege su gestión de las críticas internacionales, a cambio de mantener niveles mínimos de flujo migratorio irregular hacia el norte.
A través de elogios públicos y apoyo en foros multilaterales, Bukele y Trump han proyectado una visión compartida de soberanía nacional y prosperidad basada en el orden.

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Esta alianza no solo fortalece la imagen interna de ambos presidentes, sino que redefine el equilibrio de poder en la región, posicionando a El Salvador como el aliado predilecto de Washington en el istmo.
Cabe resaltar que El Salvador recibió un total de 4.5 millones de visitantes internacionales durante todo el año 2025, pero el pico máximo se concentró en la temporada navideña y de fin de año.
La lista completa de países seguros considerados por Estados Unidos, son los siguientes:
- Andorra
- Anguila
- Antigua y Barbuda
- Argentina
- Aruba
- Australia
- Austria
- Barbados
- Bhutan
- Brunei
- Bulgaria
- Cabo Verde
- Canadá
- Chequia
- Chipre
- Corea del Sur
- Croacia
- Curaçao
- Dominica
- El Salvador
- Eslovaquia
- Eslovenia
- Estonia
- Fiyi
- Finlandia
- Grecia
- Guadalupe
- Guayana Francesa
- Guernsey
- Hungría
- Irlanda
- Islandia
- Islas Caimán
- Islas Feroe
- Islas Vírgenes Británicas
- Japón
- Jersey
- Kazajistán
- Kirguistán
- Kuwait
- Letonia
- Liechtenstein
- Lituania
- Luxemburgo
- Macedonia
- Malasia
- Martinica
- Mayotte
- Monaco
- Mongolia
- Montserrat
- Montenegro
- Nueva Zelanda
- Noruega
- Paraguay
- Polonia
- Portugal
- Qatar
- Reunión
- Rumania
- San Cristobal y Nieves
- San Vicente y las Granadinas
- Santa Lucía
- Senegal
- Seychelles
- Singapur
- Suiza
- Surinam
- Taiwan
- Turkmenistán
- Uzbekistán
- Vanuatu
- Vietnam
- Zambia

Un giro de 180 grados en El Salvador
La nación centroamericana ha experimentado una metamorfosis estadística sin precedentes en la región, logrando desplomar las tasas de criminalidad que por décadas lo situaron como uno de los países más peligrosos del mundo.
El eje central de esta transformación ha sido la implementación de un régimen de excepción que ha estado vigente desde marzo de 2022 y que ha suspendido ciertas garantías constitucionales para otorgar a las fuerzas de seguridad facultades extraordinarias en la persecución de estructuras pandilleras.
Bajo este marco legal, el Gobierno de Nayib Bukele ha logrado la detención de más de 80 mil presuntos pandilleros, desarticulando el control territorial que las maras ejercían sobre comunidades enteras.
Este despliegue masivo ha permitido que el país acumule más de 500 días sin homicidios en un periodo de tres años, una cifra que contrasta drásticamente con los promedios de hasta 30 asesinatos diarios que se registraban en administraciones pasadas.
La paz alcanzada se refleja en la recuperación del espacio público y la dinamización de la economía local. Al eliminar el sistema de extorsión generalizada y las fronteras invisibles impuestas por las pandillas, la libertad de movimiento ha regresado a las zonas urbanas y rurales.
Este nuevo ecosistema de seguridad ha sido el catalizador para que sectores como el turismo y el comercio internacional alcancen cifras récord de crecimiento en el último bienio.
No obstante, el sistema se sostiene sobre una mano dura institucional que prioriza la seguridad colectiva sobre las libertades individuales. La construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una de las cárceles más grandes de América, simboliza la política de “tolerancia cero” del Estado.
Para la administración actual, el régimen de excepción no es una medida transitoria, sino una herramienta indispensable para garantizar que las estructuras criminales no logren reagruparse.
Aunque organismos internacionales han señalado preocupaciones sobre el debido proceso, la percepción ciudadana interna respalda mayoritariamente la medida. Por tal razón, Bukele se ha ganado la consifanza de todo el país y ha logrado continuar al frente por segundo periodo, algo que también ha estado bajo polémica porque no era permitido por las leyes.
“No me gustaría irme ahorita, pero vamos a ver qué dice Dios, mi familia y el país, (…) pero si fuera por mí, yo sigo diez años más”, ha dicho en una entrevista desde la Casa Presidencial.
Por lo anterior, es probable que el mandatario decida permanecer más tiempo en el poder. Por ahora, su periodo presidencial está fijado para que concluya en el 2027.
La Asamblea Legislativa salvadoreña, aprobó y ratificó la reforma a los artículos 75, 80, 133, 152 y 154 con la que el presidente Bukele tiene la vía libre para optar por un tercer mandato consecutivo.
“El 90 % de los países desarrollados permiten la reelección indefinida de su jefe de gobierno, y nadie se inmuta”, apuntó en X, defendio su postura por permanecer por segunda vez consecutiva en la presidencia.
De este modo, El Salvador ha pasado de ser el epicentro de la violencia hemisférica a un referente de seguridad que atrae eventos internacionales y miradas de gobiernos vecinos que buscan replicar el modelo. La paz actual, aunque forjada bajo un sistema estricto, ha redefinido la identidad del país ante la comunidad global









