El juicio político contra el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, comenzará el próximo martes. Así lo confirmó el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, luego de que los representantes demócratas de la Cámara Baja formalmente aprobaran el envío de los cargos aprobados hace casi un mes.
Trump se encuentra acusado de abusar su poder al presionar a Ucrania para investigar al candidato presidencial demócrata Joe Biden, potencial contrincante de Trump en las elecciones que tendrán lugar a finales de este año, y por obstaculizar las investigaciones iniciadas por el Congreso una vez comenzado el proceso investigativo.
Al igual que sucedió cuando se votaron los cargos, el apoyo a su envío al senado estuvo dividido casi en su totalidad según la afiliación partidaria de los representantes: fueron 228 a favor y 193 en contra. Solo un demócrata, Collin C. Peterson, del estado de Minnesota, se manifestó en contra de la decisión.
En la votación también se aprobaron los siete representantes de la Cámara Baja que actuarán como fiscales del proceso. Todos son demócratas y entre ellos se encuentran los presidentes de los comités de Inteligencia y Judicial, Adam Schiff -quien oficiará como fiscal jefe- y Jerrold Nadler, donde se llevaron a cabo las etapas investigativas preliminares del proceso.
Los cargos fueron entregados en una ceremonia de alto voltaje emocional: los representantes cruzaron el Congreso hasta llegar a los pasillos del Senado, donde hicieron el traspaso de forma física.
McConnell ha manifestado públicamente que considera a las acusaciones como infundadas, y aseguró que tienen motivaciones políticas ulteriores. Su punto de vista es compartido por la totalidad del partido republicano, y sus miembros ya han anticipado su voluntad de alinearse con la defensa que esbozará la Casa Blanca.
“Esto no se trata de los matices de la asistencia financiera a Europa del Este. Ha sido siempre un asunto partidario”, expresó McConnell poco antes de que la líder demócrata en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, anunciara a los fiscales. Además, aseguró que el proceso fue “una pálida imitación de una investigación”.
Una vez en el Senado, los siete demócratas presentarán la acusación y fundamentarán las razones por las que consideran que el mandatario debe ser declarado culpable. El juez será John Roberts, presidente de la Corte Suprema de Justicia. Será juramentado el próximo jueves y su función será la de presidir las audiencias y eventualmente señalar si se comete alguna irregularidad.
El jurado está compuesto por los 100 senadores, que al final tendrán que votar si condenan o absuelven al Presidente. Se requiere el voto de 67 de ellos para efectivamente destituirlo y, considerando que los 53 republicanos han expresado su voluntad de encolumnarse detrás del argumento presentado por la Casa Blanca, las chances de que la acusación sea fructífera son extremadamente bajas.
No obstante, los demócratas han hecho foco en la aparición de nueva evidencia, que aseguran fortalece su caso: fue presentada por Lev Parnas, un socio del abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, y acusado de tener un rol central en los esfuerzos de Trump y sus socios para obtener concesiones por parte del gobierno ucraniano.
Los documentos incluyen copias de mensajes de texto y otro tipo de comunicaciones, incluyendo una carta manuscrita que expresa: “Lograr que Zalensky (por el presidente ucraniano, Zelensky) anuncie que el caso Biden será investigado”. En concreto, se refería a la hipótesis por que conecta a la empresa de gas ucraniana Burisma -en la cual el hijo de Biden, Hunter, ocupaba un cargo directivo- con hechos de corrupción.








