El Gobierno de Estados Unidos ordenó la expulsión de la delegación diplomática de Irán que se encontraba en el país tras la conclusión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). De acuerdo con declaraciones de un alto funcionario estadounidense, la comitiva iraní “se había quedado más tiempo del debido” en territorio norteamericano, violando los términos temporales de estancia diplomática.
La medida fue ejecutada por directriz del Secretario de Estado, Marco Rubio, quien solicitó formalmente el retiro inmediato de la representación de Teherán. La decisión de cortar la estadía de la comitiva se produjo luego de que concluyeran sin éxito las negociaciones y diálogos de alto nivel que se desarrollaban de forma paralela en la cumbre internacional.
El colapso de las conversaciones bilaterales precipitó la revocación de los permisos o consideraciones especiales de permanencia para la delegación iraní en Nueva York. Fuentes del Departamento de Estado señalaron que el cumplimiento de los límites visados y la reciprocidad diplomática son de estricta observancia tras el quiebre de los canales de diálogo.
Esta acción refleja un nuevo pico de tensión geopolítica entre Washington y Teherán, en un contexto de fricciones persistentes por temas de seguridad global. La salida forzada de la misión iraní marca un distanciamiento aún más profundo en las relaciones diplomáticas bilaterales y deja en incertidumbre futuros encuentros diplomáticos en el marco de la ONU.









