Para la directora del observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Migdonia Ayestas, la empresa privada debe tomar medidas y poner de su parte para identificar si sus compañias no están sirviendo para el lavado del dinero proveniente de la extorsión.
“Este dinero solo puede estar en dos lugares, en caletas o en los bancos”, reflexionó la funcionaria.
Lamentó que estas organizaciones criminales basan sus acciones en infundir temor entre sus victimas para obtener 38 millones de lempiras mensuales, detalló.








