Una humilde hondureña Madre de tres hijos que se dedica al comercio de ropa de segunda en las comunidades aledañas al Distrito Central, casi 24 horas después, cuando regreso a su casa en la Colonia Miramesí de Tegucigalpa se dio cuenta que la misma había sido consumido por la llamas.
“No sé qué hacer, estoy en la calle”, manifestó Lilian Carolina Zelaya vendedora ambulante y recicladora.
La señora dio gracias a Dios no haber estado en el sitio al momento de la tragedia sin embargo pidió al Mandatario Hernández le extienda la mano.ER