La CONMEBOL llevó a cabo el sorteo de la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026 en su sede ubicada en Luque, marcando oficialmente el inicio de una nueva edición del torneo de clubes más importante del continente. La ceremonia reunió a dirigentes, exfutbolistas y representantes de los equipos clasificados, en un evento que cada año genera expectativa por los cruces que definirán el rumbo de la competencia.
El torneo contará nuevamente con 32 equipos distribuidos en ocho grupos de cuatro clubes cada uno, manteniendo el formato que se ha consolidado en los últimos años. Los dos mejores de cada grupo avanzarán a los octavos de final, mientras que los terceros clasificados tendrán la posibilidad de continuar en competencia al disputar los ‘play-offs’ de la Copa Sudamericana, lo que amplía las opciones de protagonismo internacional.
La fase de grupos está programada para disputarse entre abril y junio de 2026, con partidos de ida y vuelta que exigirán regularidad y profundidad de plantel. En ediciones recientes, este formato ha demostrado ser altamente competitivo, con eliminaciones inesperadas y definiciones en las últimas jornadas, lo que aumenta el atractivo del certamen.

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Flamengo inicia la defensa del título en el Grupo A
El vigente campeón, Flamengo, quedó ubicado en el Grupo A, donde intentará revalidar el título conseguido en la edición 2025. El conjunto carioca ha sido uno de los equipos más dominantes del continente en la última década, alcanzando múltiples finales y consolidando un plantel con figuras internacionales y una estructura financiera sólida.
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En esta fase, Flamengo se medirá ante Estudiantes de La Plata, histórico club argentino con cuatro títulos de Libertadores en su palmarés, además de Independiente Medellín y Cusco FC. La combinación de experiencia y nuevos protagonistas convierte a este grupo en uno de los más equilibrados de la competición.

El equipo brasileño buscará repetir la tendencia reciente que ha visto a clubes de Brasil dominar el torneo, ganando la mayoría de las ediciones desde 2019. Sin embargo, la historia demuestra que ningún grupo es sencillo, especialmente cuando se enfrentan estilos de juego tan distintos.
Grupo B: paridad total en una zona sin favoritos claros
El Grupo B presenta un escenario abierto, encabezado por Nacional, uno de los equipos más laureados del continente con tres títulos de Libertadores. El conjunto uruguayo intentará recuperar protagonismo internacional tras varias campañas irregulares.
Junto a Nacional aparecen Coquimbo Unido, Deportes Tolima y Universitario, todos con aspiraciones reales de avanzar. La falta de un favorito claro convierte a esta zona en una de las más impredecibles del torneo.
Este tipo de grupos suele caracterizarse por partidos cerrados y definiciones ajustadas, donde la diferencia de goles y los resultados como visitante pueden ser determinantes. La regularidad será el factor clave para quienes busquen avanzar.
Fluminense lidera un Grupo C con ambición brasileña
El Grupo C tiene como principal referente a Fluminense, equipo que en los últimos años ha ganado notoriedad por su estilo ofensivo y su capacidad de competir a alto nivel. El conjunto carioca busca consolidarse definitivamente como candidato al título.
Brasil ha sido el país más dominante en la Libertadores reciente, con clubes que combinan talento, inversión y experiencia internacional. Fluminense intentará seguir esa línea, respaldado por una base sólida de jugadores y un proyecto deportivo estable.
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Aunque los demás integrantes del grupo no fueron detallados ampliamente en la información inicial, se espera una zona competitiva en la que cada punto será clave para definir a los clasificados.
Boca Juniors encabeza uno de los grupos más atractivos
El Grupo D reúne a varios clubes históricos, con Boca Juniors como principal protagonista. El conjunto xeneize buscará cortar una sequía que se extiende desde 2007, año en que conquistó su última Copa Libertadores.
En su camino tendrá a Cruzeiro, dos veces campeón del torneo, además de Universidad Católica y Barcelona SC. La mezcla de historia, presión y competitividad convierte a este grupo en uno de los más exigentes.

Boca llega con la obligación de ser protagonista, en un torneo donde su historia lo coloca siempre entre los favoritos. Sin embargo, la irregularidad en ediciones recientes obliga al equipo argentino a demostrar su nivel desde el inicio.
Grupo E: choque de campeones y tradición
El Grupo E destaca por reunir a dos gigantes del continente: Peñarol y Corinthians. Ambos clubes cuentan con una rica historia en torneos internacionales y saben lo que significa competir en este escenario.
Completan el grupo Santa Fe y Platense, que buscarán aprovechar cualquier descuido para avanzar a la siguiente ronda. La experiencia de Peñarol y Corinthians podría marcar diferencia, pero la competencia promete ser intensa.

Este tipo de grupos suele ofrecer partidos de alto nivel táctico, donde los detalles terminan definiendo el destino de los equipos.
Palmeiras, favorito en el Grupo F
El subcampeón vigente, Palmeiras, encabeza el Grupo F con la intención de volver a una final y saldar la deuda pendiente tras quedarse a las puertas del título. El equipo paulista ha sido uno de los más consistentes en la última década.
Sus rivales serán Cerro Porteño, Junior de Barranquilla y Sporting Cristal, todos con experiencia en torneos internacionales. A pesar de partir como favorito, Palmeiras deberá demostrar su jerarquía en cada jornada.
La profundidad de su plantel y su experiencia reciente en instancias decisivas lo posicionan como uno de los principales candidatos al título.
Ecuador dice presente con fuerza en los grupos finales
En el Grupo G aparece LDU Quito, campeón histórico de la Libertadores 2008, que buscará volver a los primeros planos del continente. El equipo ecuatoriano ha demostrado ser competitivo, especialmente cuando juega en la altura de Quito.
Por su parte, el Grupo H tendrá como protagonista a Independiente del Valle, institución que se ha consolidado como un modelo de gestión y formación de talento en Sudamérica. Su crecimiento en los últimos años lo convierte en un rival incómodo para cualquier equipo.
La presencia de clubes ecuatorianos en estas instancias refleja el avance del fútbol de ese país, que ha ganado protagonismo en torneos internacionales.
Premios récord elevan la competitividad del torneo
El presidente de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez, anunció un incremento significativo en los premios económicos para esta edición. El campeón de la Copa Libertadores 2026 recibirá 25 millones de dólares, una cifra que posiciona a la final como uno de los partidos mejor remunerados del fútbol mundial.
La gran final se disputará en Montevideo, ciudad que ya ha albergado eventos de gran magnitud en el fútbol sudamericano. En paralelo, la final de la Copa Sudamericana se jugará en Barranquilla, con un premio de 10 millones de dólares para el campeón.

Este aumento en los ingresos responde al crecimiento comercial del torneo, impulsado por derechos de televisión, patrocinios y la expansión de su audiencia global.
Una edición que promete intensidad y espectáculo
La Copa Libertadores 2026 se perfila como una de las más competitivas de los últimos años, con clubes históricos y proyectos emergentes luchando por el mismo objetivo. La diversidad de estilos, condiciones geográficas y contextos futbolísticos convierte cada partido en un desafío único.
El dominio reciente de los equipos brasileños será puesto a prueba por clubes argentinos, uruguayos, ecuatorianos y del resto del continente que buscan romper esa hegemonía. La historia del torneo ha demostrado que cualquier equipo puede sorprender.
Con los grupos definidos, comienza una nueva carrera hacia la gloria, donde cada jornada será determinante y donde solo los más consistentes lograrán avanzar en busca del título más codiciado del fútbol sudamericano.









