El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) presentó la cuarta edición de su informe “Del Congreso que votamos al Congreso que tenemos”, que analiza la gestión parlamentaria del Congreso Nacional durante el período 2022-2026, con énfasis en el año 2024.
La radiografía ciudadana, realizada a través del Mecanismo de Incidencia Ciudadana (MIC) bajo la iniciativa Congresista 129, revela que la productividad legislativa continúa en declive, mientras los diputados destinan grandes recursos a viáticos y subvenciones de difícil justificación.
Según el estudio, existe una brecha significativa entre los proyectos de ley presentados y los aprobados, con diferencias notables dependiendo del partido político, el género y la representación departamental de los legisladores.
Esto evidencia que gran parte del trabajo legislativo no se traduce en resultados concretos, y que los intereses político-partidarios prevalecen sobre la generación de cambios reales y trascendentales para la ciudadanía.
El informe también señala que la transparencia dentro del Congreso sigue siendo limitada. Se registran sesiones suspendidas, asistencia irregular de diputados y un número elevado de solicitudes de información no respondidas.
El CNA advierte que, pese a que los legisladores se autodenominan el “Congreso del pueblo”, la gestión parlamentaria refleja un desfase entre la rendición de cuentas y el uso de los recursos públicos, reforzando la percepción de un poder legislativo alejado de la ciudadanía.









