Cedeño, aldea hondureña del Pacífico, sufre desde hace 30 años el avance del mar y la erosión que ya obligó a evacuaciones y dejó a muchas familias sin vivienda, mientras la Mesa de Justicia Climática creada hace tres años pide una reubicación digna y apoyo al Gobierno de Nasry Asfura y a la comunidad mundial ante la inacción climática denunciada, entre otros, por Amnistía Internacional.
«Cedeño está erosionado, le podría decir que las marejadas se han tragado a Cedeño, en nueve barrios estamos luchando por una reubicación digna y justa para nuestra comunidad, nuestros hijos y nuestros nietos», dijo a EFE en Tegucigalpa Sandra Reyes, natural de Cedeño, quien debido a los graves daños causados por el mar ha perdido tres casas.
Para enfrentar la situación, varias organizaciones de Cedeño crearon la Mesa de Justicia Climática, entre cuyos líderes figura Reyes, quien el pasado miércoles participó en la presentación del Informe ‘Honduras: Cedeño no desaparece, se reubica y permanece’, que hizo Amnistía Internacional en Tegucigalpa.
«Cedeño era algo tan lindo que nadie quería salir de ahí, pero la erosión costera, el avance del mar, el cambio climático y todo eso ha venido despojándonos, desplazándonos, en una lucha continua. Estamos desgastados, por eso estamos demandando ayuda al Estado y nos organizamos para hacer sentir nuestras necesidades y que se nos reivindique nuestro derecho», subrayó Reyes.
A raíz del reclamo de la Mesa de Justicia Climática, el Gobierno recién ha creado una mesa interinstitucional en la que participan varias instituciones del Estado que trabajará con los representantes de Cedeño, bajo la coordinación de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).









