Brasil afronta un doble golpe sobre sus exportaciones de carne bovina por la suspensión de compras de la Unión Europea y la fuerte desaceleración de los embarques a China, un escenario que obligó al mayor productor y exportador mundial del sector a buscar destinos alternativos para parte de su producción en medio de restricciones sanitarias, cupos casi agotados y una disputa arancelaria con Estados Unidos.
Desde este jueves, la Unión Europea dejó de admitir importaciones brasileñas de carne vacuna, carne aviar y otros productos de origen animal, mientras China redujo de manera marcada sus compras de carne fresca cuando los exportadores de Brasil quedaron cerca de agotar la cuota de importación fijada por Beijing para este año.
La restricción europea respondió a la exigencia de que Brasil pruebe que cuenta con controles suficientes para garantizar el cumplimiento de las normas del bloque sobre el uso de antimicrobianos durante toda la cadena productiva. La decisión alcanzó también a los huevos y la miel.
En mayo, el país sudamericano fue retirado de la lista de países habilitados por la UE en relación con esas normas sanitarias. El gobierno brasileño anticipó entonces que actuaría con rapidez para revertir esa exclusión, mientras mantenía negociaciones para recuperar el acceso al mercado.









