Bélgica no pudo romper el muro iraní y empató 0-0 en el estadio de Los Ángeles en la fecha dos del Grupo G del Mundial 2026, un resultado que complica su clasificación a la siguiente ronda y que deja al equipo dirigido por Rudi Garcia con serias dudas de cara a la última jornada.
Los Diablos Rojos generaron 15 remates —cinco al arco— y contaron con la presencia de Kevin De Bruyne como motor ofensivo, pero se toparon con un bloque iraní ordenado, una defensa que concedió poco y un arquero que resolvió cada vez que el peligro fue real. Irán, además, tuvo en el minuto 24 lo que parecía ser el gol de la sorpresa: una anotación que el VAR anuló por posición adelantada y que mantuvo el marcador en cero.
El partido arrancó con intensidad y con una señal temprana de lo que vendría. A los cuatro minutos, el árbitro amonestó a Romelu Lukaku con tarjeta amarilla, condicionando al delantero belga desde los primeros compases. Un minuto después, el arquero iraní Alireza Beiranvand sufrió un choque con el propio Lukaku que requirió atención médica e interrumpió el juego. Pese al golpe, Beiranvand continuó bajo los tres palos y respondió con solidez cada vez que Bélgica lo exigió.
Un gol anulado y una primera mitad sin premio
El momento que sacudió el estadio de Los Ángeles llegó en el minuto 24: Irán anotó y la celebración estalló entre sus hinchas. El VAR, sin embargo, intervino de inmediato para revisar un posible fuera de juego y, tres minutos después, el árbitro anuló el tanto. El marcador volvió a cero y Bélgica respiró.









