La tarde de este viernes, René Altamirano Interiano fue asesinado a balazos en el barrio Medina de San Pedro Sula, un hecho que ha generado conmoción en el gremio de abogados y entre los ciudadanos de la zona.
Familiares confirmaron que Altamirano fue interceptado por sujetos que se desplazaban en motocicleta, quienes le dispararon en varias ocasiones, causándole la muerte de manera inmediata. El ataque ocurrió a tan solo una cuadra de su bufete, ubicado en la 14 calle entre segunda y tercera avenida del barrio Medina.
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Altamirano era ampliamente reconocido por su trabajo como abogado penalista, participando en casos de gran relevancia nacional que le dieron notoriedad dentro del ámbito judicial hondureño. Su experiencia lo convirtió en un referente en litigios complejos y defensa de figuras públicas.
Entre sus clientes más destacados estuvo el exalcalde de San Pedro Sula, Rodolfo Padilla Sunseri, a quien representó en diversos procesos legales, fortaleciendo su reputación como defensor de casos de alto perfil.
También fue abogado defensor de Plutarco Ruiz, vinculado a la muerte de la Miss Honduras Mundo, María José Alvarado, en Santa Bárbara en 2014, aunque en 2017 decidió renunciar a llevar su defensa.
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En un caso más reciente, Altamirano llevó el expediente de la paleontóloga francesa-estadounidense Susan Lee Hendrickson, relacionada con el decomiso de 63,000 dólares en el Aeropuerto Ramón Villeda Morales de San Pedro Sula, dinero que estaba bajo resguardo del Banco Central de Honduras y que formaba parte de un caso vinculado a la fiscal Francia Sofía Medina Martínez.
Además de su carrera en la abogacía, Altamirano tuvo participación activa en la política hondureña. Fue candidato a diputado por el Partido Libertad y Refundación (Libre) en las elecciones generales de 2013, representando al departamento de Cortés dentro del Movimiento M28.
También se desempeñó como regidor en la municipalidad de San Pedro Sula, combinando su labor jurídica con la participación política local, lo que lo convirtió en una figura reconocida dentro del ámbito cívico y judicial.
El asesinato de René Altamirano continúa bajo investigación por las autoridades policiales y forenses. Hasta el momento se desconocen las causas del crimen, mientras familiares, colegas y ciudadanos esperan que se esclarezcan los hechos y se haga justicia por la muerte del abogado de alto perfil.
Así marcha la situación de seguridad en Honduras
La seguridad pública en Honduras ha mostrado en los últimos años tendencias mixtas: si bien las autoridades reportan una disminución en la cantidad de homicidios registrados en el país, los asesinatos por encargo o sicariato siguen siendo un desafío persistente.
Según datos oficiales, Honduras ha experimentado reducciones significativas en violencia letal en comparación con años anteriores, aunque sigue figurando entre los países con índices elevados en América Latina.
Las cifras oficiales más recientes señalan que la tasa de homicidios en Honduras se redujo de alrededor de 42 a 26 por cada 100,000 habitantes en el período reciente, reflejando una baja en los índices generales de homicidios. Esta tendencia fue destacada por el secretario de Seguridad, quien vinculó parte de la mejora a la aplicación de medidas como el estado de excepción.
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El Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV‑UNAH) y otros estudios independientes también han resaltado que, a pesar de la disminución en cifras totales, la violencia extrema y los asesinatos por pandillas o redes delictivas no han desaparecido del panorama nacional, manteniendo la percepción de inseguridad entre la población.
De acuerdo con el Sistema Estadístico Policial en Línea (SEPOL), actualizado al 3 de febrero de 2026, varios municipios concentran los homicidios reportados en el inicio del año.
Entre ellos están Distrito Central, San Manuel y Dulce Nombre de Culmí, entre otros, lo que indica que la violencia letal, incluida la atribuida a ajustes de cuentas o sicariato, sigue presente en zonas urbanas y rurales.
Aunque no existen cifras oficiales desagregadas por tipo de homicidio para este mes en específico, la Policía Nacional y el Ministerio Público investigan cada caso y diversos reportes periodísticos han señalado que una proporción significativa de homicidios con arma de fuego están vinculados a sicariato y actividades del crimen organizado, especialmente en contextos de disputas territoriales entre grupos delictivos.
Las cifras de años previos ayudan a contextualizar la situación actual: en 2023, Honduras registró 3,035 homicidios, con una tasa superior a 30 por cada 100,000 habitantes, una de las más altas de la región. A pesar de disminuciones posteriores, estos datos muestran la persistencia de la violencia estructural en el país.
En 2024, el país cerró con más de 2,500 homicidios y una tasa que rondó los 25‑26 por cada 100,000 habitantes, lo que representó una reducción notable respecto a años anteriores, pero con crímenes violentos como el sicariato todavía entre las principales causas de muerte por violencia.
Expertos en seguridad y derechos humanos han señalado que, aunque la reducción de homicidios es una señal positiva, el fenómeno del sicariato y la violencia asociada al crimen organizado permanecen como retos estructurales, ya que muchas veces estos asesinatos no son aclarados judicialmente y forman parte de patrones de violencia vinculados a narcotráfico, maras y pandillas.










