Un panorama desolador enfrentan las autoridades y pobladores de la región autónoma de Guangxi, al sur de China, donde la cifra de víctimas mortales se ha elevado trágicamente a 159 personas tras el azote del tifón Maysak y las severas inundaciones que provocó a su paso.
De acuerdo con los últimos reportes oficiales emitidos por los organismos de respuesta a emergencias, al menos 10 personas permanecen desaparecidas entre los escombros y las áreas rurales aisladas. El fenómeno meteorológico desató lluvias torrenciales récord, provocando desbordamientos de ríos principales, deslizamientos de tierra masivos y la destrucción de miles de viviendas e infraestructuras viales en múltiples prefecturas de la región.
Cuerpos de rescate, efectivos del ejército y equipos de salvamento se mantienen desplegados en los puntos de mayor desastre utilizando maquinaria pesada y drones térmicos para dar con el paradero de los desaparecidos, mientras miles de damnificados han sido trasladados a albergues temporales ante el riesgo de nuevos derrumbes por la saturación de los suelos.









