Amnistía Internacional (AI) considera que el primer año del segundo mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha provocado un deterioro del Estado de derecho en el país, según se recoge en el informe anual sobre «La situación de los derechos humanos en el mundo».
«Inmediatamente después de tomar posesión, el presidente Trump adoptó un número sin precedentes de medidas que socavaban el Estado de derecho», afirma el texto.
Entre ellas, «una ofensiva contra el poder judicial y los medios de comunicación, ataques de represalia contra enemigos políticos y concesión de indultos a simpatizantes del presidente, menoscabo de la libertad académica, eliminación y obstrucción de las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión y desmantelamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés).
Sin duda, uno de los principales deterioros que recoge el informe es el relativo a las políticas migratorias implementadas por la administración Trump y lo hizo, denuncia AI, a través de «una agenda racista y antiinmigrante mediante órdenes ejecutivas que deshumanizaban y criminalizaban a las personas migrantes y solicitantes de asilo».
«Se recurrió a casi todos los organismos federales encargados de hacer cumplir la ley para desempeñar funciones de control civil de la inmigración», y condenan la presencia habitual de «agentes enmascarados, patrullas en las calles y operaciones de control de inmigración que se hicieron extensivas a lugares donde anteriormente no estaban permitidas».









