México ya no deja ni despedirse de sus muertos. El martes, un grupo hombres armados abrió fuego contra los asistentes a un funeral en Cuernavaca, en el centro del país mesoamericano. Al menos ocho personas fallecieron, entre ellas dos menores de 15 y 16 años de edad. Se trataba de una ceremonia privada en una casa ubicada en la colonia Antonio Barona, un popular barrio en Cuernavaca, capital del Estado de Morelos.
El comando irrumpió en la vivienda sobre las diez y media de la noche. Los sicarios llegaron a bordo de varios vehículos y comenzaron a disparar con armas largas, de acuerdo con un comunicado publicado por la Fiscalía de Morelos. Las primeras investigaciones de la Fiscalía indican que el crimen estaría relacionado con la operación habitual de las organizaciones delictivas de la zona, según el comunicado.
En el lugar del tiroteo perdieron la vida cuatro jóvenes. Uno tenía 16 años, dos 18 y otro 21. Un quinto individuo, de 21 años, falleció de camino al hospital. Durante la madrugada del miércoles perecieron otras tres personas como consecuencia de las heridas. Se trata de un menor de 15 años, una mujer y un hombre. El ataque dejó catorce heridos, por lo que el número de muertos podría aumentar.
Cuauhtémoc Blanco, el gobernador de Morelos, solicitó a las distintas administraciones que se coordinen para esclarecer los hechos de la matanza, de acuerdo con el comunicado de la fiscalía.








