A un año del accidente aéreo ocurrido el 17 de marzo de 2025 en Roatán, los restos de la aeronave que se desplomó poco después de despegar permanecen sumergidos en las aguas del mar Caribe, a unos 60 metros de profundidad y a aproximadamente 150 metros del Aeropuerto Internacional Juan Manuel Gálvez, en Islas de la Bahía. La tragedia dejó un saldo de 12 personas fallecidas de las 17 que viajaban a bordo.
La aeronave involucrada era un British Aerospace Jetstream 3200, matrícula HR-AYW, fabricado en 1989. Según los informes preliminares, el avión despegó a las 6:25 de la tarde desde la pista del aeropuerto de Roatán, pero permaneció apenas unos segundos en el aire antes de perder estabilidad y caer al mar frente a la terminal aérea.
De acuerdo con datos de Aeronáutica Civil, la aeronave logró elevarse entre 20 y 35 pies de altura durante la maniobra de despegue. Fue en el momento de la rotación y luego de levantar el tren de aterrizaje cuando aparentemente se produjo una falla que provocó que el avión se desviara hacia el lado derecho de la pista.
Tras esa desviación, el piloto perdió el control de la aeronave y, minutos después, el aparato impactó contra el mar Caribe. El golpe provocó que la avioneta se desmembrara antes de quedar sumergida en el fondo marino, donde permanece desde entonces.
En el vuelo viajaban 17 personas, entre tripulación y pasajeros. Entre las víctimas mortales se encontraban el piloto Luis Ángel Araya y el copiloto Francisco Lagos, además del reconocido artista hondureño Aurelio Martínez y los pasajeros Yeimi Alejandra Duarte, Nidia Miralda, Rosmery Mejía, Carlos Mejía, Seida Torres, Angie Flores, Andrea Flores, Alba Rosa Acosta y Karla Abigail Mejía.
Las labores de exploración en el sitio del siniestro han confirmado que los restos permanecen a más de 110 pies de profundidad. A esa distancia bajo el agua, los buzos deben utilizar una mezcla especial de oxígeno, helio y nitrógeno para poder realizar inmersiones seguras.
Las condiciones del lugar también limitan el tiempo de trabajo. Los equipos de buceo solo pueden permanecer unos 60 minutos a profundidades mayores de 150 pies, a lo que se suman aproximadamente 15 minutos de descenso y otros 15 de ascenso para completar cada inmersión.
Actualmente, los restos de la aeronave continúan en el fondo del mar Caribe cubiertos por moco marino, una masa viscosa que suele formarse sobre estructuras sumergidas. A un año de la tragedia, la escena permanece prácticamente intacta bajo el agua, recordando uno de los accidentes aéreos más trágicos registrados en Roatán.









