A los 62 años, Mabel cumplió el sueño que había perseguido durante décadas: convertirse en madre por primera vez. En el Hospital San Felipe, en San Nicolás de los Arroyos, Argentina, dio a luz por cesárea a David, un bebé de 2,750 kilos.
El embarazo fue posible mediante fecundación in vitro con donación de óvulos, después de que Mabel hubiera atravesado la menopausia varios años atrás. Según contó, nunca dejó de intentar cumplir ese deseo, y su obstetra calificó la gestación como normal.
“Yo sabía lo que me faltaba: ser madre”, resumió después del nacimiento. A sus 62 años, Mabel convirtió una espera de toda una vida en una historia que terminó con David en sus brazos.









