La Selección de fútbol de Honduras continúa su preparación en Segovia, donde este jueves cumplió su tercer día de entrenamientos bajo la conducción del seleccionador José Molina, en una jornada marcada por la exigencia física y el rigor táctico.
El equipo catracho trabajó en condiciones climáticas desafiantes, con temperaturas que oscilaron entre los 5 y 6 grados centígrados, un contexto que elevó la demanda sobre los futbolistas, quienes respondieron con profesionalismo y alto nivel de concentración a cada una de las consignas del cuerpo técnico.
La sesión se desarrolló con un enfoque claramente orientado a sostener la intensidad competitiva, iniciando con ejercicios de activación y movilidad, para luego dar paso a bloques de trabajo en espacios reducidos, donde se priorizó la velocidad de circulación, la presión coordinada y la recuperación inmediata tras pérdida.
Durante los ejercicios tácticos, el cuerpo técnico hizo especial énfasis en la compactación del equipo, reduciendo distancias entre líneas y promoviendo una estructura sólida tanto en fase defensiva como en transición. La exigencia fue constante, buscando precisión en la ejecución, sincronización en los movimientos colectivos y claridad en la toma de decisiones bajo presión.
El frío no fue impedimento para mantener el ritmo de la práctica. Por el contrario, la intensidad se sostuvo durante toda la jornada, evidenciando la disposición del grupo para adaptarse a distintos escenarios y elevar sus estándares de rendimiento en cada sesión.










