En sus paredes no hay diplomas de instituciones universitarias y de sus ropas no cuelgan acreditaciones o credenciales.
Podríamos decir que el sobador es una suerte de quiropráctico sin un título o estudios convencionales. Su aprendizaje es meramente empírico y tiene sus propias técnicas.
Su conocimiento no proviene de un salón de clases, sino de una práctica ancestral en América Latina que persiste como un oficio que puede hallarse en los pueblos más pequeños de México o en las ciudades más grandes de Estados Unidos.
El trabajo de un sobador está relacionado con la compostura del músculo y esqueleto. Sus trabajos van desde el relajamiento hasta la corrección o solución de ciertos dolores, conozca a este hondureño que ejerce esta acción todo con el fin de servirle a los que acuden hasta su domicilio.








