Una mujer dedicada a la prostitución recibió una condenada a 33 años de cárcel esta semana por haber drogado fatalmente a 4 hombres en el año 2019, en la ciudad de Queens, en Nueva York, Estados Unidos.
Según la información brindada por un medio local, el pasado agosto la mujer identificada como Angelina Barini, de 43 años de edad, se declaró culpable de los cargos de distribuir fentanilo a varios hombres y también droga GBL para “violaciones en citas” a uno de ellos, para poder robarles al dejarlos inconscientes por un momento.

Con relación a estos hechos, el juez Brian Cogan, dictó la sentencia en un tribunal y dijo que los impactantes crímenes de Barini “piden un castigo”, a pesar de tener una historia familiar problemática y una adicción por las drogas.
“No hay nivel de desventaja en la crianza que pueda mitigar lo que hiciste aquí… adicción a las drogas o no adicción a las drogas, algo tiene que entrar en acción”, dijo el juez.
La implicada lloró varias veces mientras escuchaba su sentencia, detalló el medio New York Post.
Asimismo, una prima de las víctimas comentó antes de la sentencia que no simpatizaba con la acusada. “Entiendo que no tiene buen historial. Yo no tengo un buen historial. No es excusa. Mató a cuatro personas. Se merece lo que le pase ahora”, dijo.
Fiscales alegaron que Barini había entregado drogas mezcladas con fentanilo a las víctimas varias veces en el 2019 y que su esquema de robo se volvió mortal en 3 ocasiones.

La mujer también fue acusada de darle la droga conocida como GBL a un reconocido chef, de 33 años de edad, quien murió en un motel el 18 de agosto del referido año. Luego Barini trató de deshacerse del cuerpo envolviéndolo en sábanas manchadas de lejía y metiéndolo en un basurero, según la Policía.
Este hombre fue encontrado muerto tras pasar varios días sin conocer de su paredero.
La hermana mayor de la implicada le dijo al New York Post, que consideraba la sentencia “un poco dura”, ante lo cual deseaba apelar.
“Creo que lo que no se tuvo en cuenta fue que, por supuesto, lo que sucedió estuvo mal, pero las víctimas se pusieron allí”, dijo.
“No eran santos. Se fueron con ella. Querían ir de fiesta y querían drogarse con ella y tener sexo. No fue como si le hubiera puesto una pistola en la cabeza a alguien y los obligara a ir con ella”, añadió.








