El régimen de Irán cierra nuevamente Ormuz y restablece el control militar absoluto sobre el estratégico estrecho, revirtiendo la apertura temporal que se había pactado apenas 24 horas antes.
Lo que debes saber:
El mundo bajo alerta otra vez
La medida responde, según Teherán, al mantenimiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos sobre los puertos iraníes, el cual, aparentemente, no se había suspendido pese a que Irán había reaperturado el estrecho, lo que ha vuelto a encender las alarmas en el mercado energético internacional.
El portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, Ebrahim Zolfaghari, ha informado que “el control ha vuelto a su estado anterior”. El mando militar ha jsutificado la decisión alegando que Washington ha incumplido sus compromisos de buena fe al continuar con lo que califican como “actos de piratería” bajo el pretexto del embargo marítimo.
Esta nueva restricción ocurre en un momento crítico de las negociaciones diplomáticas. Aunque el presidente Donald Trump había manifestado recientemente optimismo sobre un posible acuerdo de paz en Medio Oriente, también ha dejado claro que la presión militar sobre los puertos persas no cesará hasta que se firme un pacto definitivo que garantice la desnuclearización de la región.

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El cierre del paso, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, busca presionar directamente a la administración estadounidense. Teherán ha advertido que la vigilancia estricta y las limitaciones a la navegación continuarán de forma indefinida mientras los buques con destino u origen en Irán vean amenazada su libre circulación.
La respuesta desde Washington no se hizo esperar, según fuentes cercanas a la Casa Blanca, las fuerzas estadounidenses permanecen en estado de alerta máxima y que no se cederá ante el “chantaje energético” del régimen sobre el Estrecho de Ormuz.
El contraste es marcado: mientras Trump habla de “muy buenas noticias” en el frente diplomático, las fuerzas iraníes amenazan con hundir cualquier embarcación que desafíe su autoridad en el estrecho.
En el ámbito económico, la volatilidad ha regresado a los mercados. Tras una breve caída en los precios del crudo el viernes debido a la apertura temporal, el anuncio de hoy ha provocado un nuevo repunte en los indicadores financieros, reflejando el temor de los inversores a una interrupción prolongada en la cadena de suministro global.
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Se tambalea el precio del petróleo
Al cierre del mercado, el WTI (West Texas Intermediate) establece el precio del barril del petróleo en los 83.85 dólares, mientras que en el Brent se sitúa en US$ 90.38.
Expertos internacionales consideran que este movimiento es una táctica de “máxima presión inversa” por parte de Irán para forzar un alivio de las sanciones antes de sentarse formalmente a la mesa de diálogo.
Sin embargo, la postura inflexible de ambos bandos sugiere que el corredor marítimo seguirá siendo el principal escenario de confrontación en las próximas semanas.
Por ahora, la navegación comercial en el Estrecho de Ormuz se encuentra nuevamente en una zona de incertidumbre total. Solo unos pocos buques lograron cruzar durante la breve ventana de apertura, mientras decenas de petroleros permanecen anclados en aguas adyacentes a la espera de garantías de seguridad que, por el momento, parecen lejanas.
El mundo observa con atención el desarrollo de este conflicto, que no solo pone en jaque la estabilidad de Medio Oriente, sino que amenaza con desatar una crisis energética de proporciones históricas si las negociaciones entre Irán y Estados Unidos terminan por colapsar definitivamente.









