La alegría de alcanzar una nueva meta gracias a la disciplina, el compromiso y el deseo de crecer espiritual e intelectualmente se veía reflejada en los rostros de 1,451 privados de libertad que se graduaron del Programa Educación para la Paz (PEP).
La ceremonia se realizó en el Centro Penitenciario de Támara, con la presencia del general Walter Amador, director del Instituto Nacional Penitenciario (INP); Pamela Ayuso, fundadora de Liquidámbar, e invitados especiales.
Durante su intervención, el general Amador agradeció a Liquidámbar por la iniciativa de ayudar a los privados de libertad con acciones orientadas a fortalecer su formación espiritual y en valores, así como el proceso de rehabilitación y reinserción social.
Luego de calificar a Liquidámbar como “altruista y filantrópica”, resaltó que el PEP “ayuda a los privados de libertad a conocerse a sí mismos, desarrollar su fuerza interior, tener fe y esperanza. Es una gran ayuda, pues representa un paso positivo en la rehabilitación de miles de personas”.

Por su parte, Pamela Ayuso, fundadora de Liquidámbar, al hacer uso de la palabra, les pidió a los privados de libertad que vieran el PEP como una herramienta que les permite tener una segunda oportunidad en sus vidas.
“Cuando escuché que el PEP era un programa muy efectivo en cárceles de todo el mundo, pensé: eso tenemos que traerlo a las cárceles de Honduras. Hoy, el 72 % de la población penitenciaria ya ha realizado el programa y esperamos que contribuya a reducir los incidentes y transformar vidas. Los animo a que tomen decisiones que les permitan ser miembros productivos de la sociedad”, señaló Ayuso.
Y agregó: “Estamos muy orgullosos de todo lo que hemos logrado juntos”.
LIBROS Y LA ORQUESTA DEL MOMENTO
Además de entregar los diplomas, Liquidámbar realizó un donativo de libros de literatura hondureña y clásicos universales que permitirán a los privados de libertad cultivarse y crecer intelectualmente.
Entre 2025 y 2026, 14,369 personas han recibido el PEP, resaltó Ana Córdova, de Liquidámbar.
“El PEP se desarrolla a lo largo de diez módulos con temas como la dignidad, la esperanza, la claridad y la fuerza interior. Más allá de los contenidos, el proceso invita a cada participante a reconocerse, asumir responsabilidad sobre su vida y redescubrir su valor como persona”, expresó Córdova.
La graduación también contó con la presencia de la Orquesta Musical “La Libertad”. Liquidámbar ha apoyado al conjunto de artistas con un teclado, una impresora, libros para lectura, cuadernos para estudiar y lápices.
Integrada por privados de libertad, la Orquesta participó en los actos de los 205 años de la Independencia Patria, provocando la admiración del público presente en el estadio “Chelato Uclés”.









