Este fin de semana, la población suiza decide sobre el futuro de dos iniciativas populares. Una de ellas propone introducir en la Constitución normas más estrictas y detalladas sobre la neutralidad. La otra, conocida como iniciativa sobre la seguridad alimentaria, pretende promover la producción nacional de alimentos y dar prioridad a los productos de origen vegetal. Los resultados se conocerán el domingo por la tarde.
La neutralidad está profundamente arraigada en la identidad suiza. Sin embargo, desde la creación del Estado suizo moderno en 1848, su interpretación se ha adaptado una y otra vez con flexibilidad a la situación geopolítica del momento. Ahora, el comité que promueve esta iniciativa popular pretende fijar una definición más estricta de la neutralidad en la Constitución suiza.
El contexto de la iniciativa es la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, que ha reavivado el debate sobre la neutralidad suiza. El cambio más radical que propone es prohibir las «medidas coercitivas no militares»: si la iniciativa sale adelante, Suiza ya no podría imponer por iniciativa propia sanciones a Estados en guerra, salvo aquellas decididas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Según una encuesta encargada por la Sociedad Suiza de Radiodifusión y Televisión (SSR), empresa matriz de Swissinfo, y realizada por el Instituto gfs.bern, la mayoría de la población tiene previsto rechazar la iniciativa. A principios de septiembre, un 63% se oponía a ella, frente a un 34% que la apoyaba y un 3% que aún estaba indeciso. Entre los partidos que forman parte del Gobierno, solo la Unión Democrática de Centro (UDC, derecha conservadora) respalda la iniciativa. Sin embargo, tanto el Gobierno como el Parlamento se oponen a ella.









