La madre Wendy Hernández exige justicia tras la muerte de su hijo de tres años, Orlin Josué Hernández, quien falleció en Florida luego de haber sido presuntamente maltratado y ultrajado sexualmente por su propio tío, Samuel Antonio Maldonado Erazo, a quien había confiado el cuidado del menor.
Wendy, deportada a Honduras, relató que confió en que su pariente cuidaría de su pequeño tras su regreso al país, por lo que dejó a Orlin bajo su custodia sin imaginar el desenlace fatal. La desesperación y el dolor de la madre se intensifican al saber que su hijo sufrió agresiones mientras ella no estaba en el país.
Tras la detención inicial de Maldonado Erazo, agentes migratorios informaron a Wendy que debía decidir quién se haría cargo de su hijo, por lo que optó por confiar en el mismo familiar, quien quedó responsable no solo de Orlin, sino también de sus tres hijos menores de 10 años.

Testimonios policiales consignan que el niño presentó múltiples signos de maltrato durante el día y que el acusado no buscó atención médica de inmediato, llevándolo consigo al trabajo en lugar de solicitar ayuda profesional. El menor fue ingresado en un hospital, donde posteriormente falleció tras sufrir complicaciones graves.
La Oficina del Sheriff del condado de Escambia informó que el niño presentaba lesiones de distinta antigüedad, lo que sugiere que pudo haber sido víctima de maltrato durante un periodo prolongado. También se investigan indicios de abuso sexual, motivo que agrava aún más la acusación en contra del tío.
Pese a que Maldonado Erazo fue arrestado por las autoridades por su presunta responsabilidad en los hechos, Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) denunció que el hondureño indocumentado fue liberado durante la administración del expresidente Joe Biden, lo que ha generado indignación y cuestionamientos sobre el proceso.
El Departamento de Seguridad Nacional calificó el crimen como “repugnante”, y en declaraciones públicas responsabilizó a la madre por haber dejado al menor, un señalamiento que ha sido rechazado con firmeza por Wendy y organizaciones de derechos humanos que han calificado esas palabras de insensibles e injustas.
Las autoridades judiciales en Estados Unidos preparan cargos formales en contra de Maldonado Erazo, que incluyen maltrato infantil y abuso sexual, mientras los familiares de Orlin piden que se actúe con celeridad y que se aplique todo el peso de la ley contra el presunto agresor.

Wendy Hernández, con la voz entrecortada, declaró: “Me duele mucho lo que le hicieron a mi hijo. Quiero justicia para él, quiero que se sepa la verdad y que nadie más sufra así”, reiterando su llamado a las autoridades competentes para que no se tolere este tipo de violencia.
Organizaciones comunitarias y de defensa de los derechos de los niños han expresado su apoyo a la familia Hernández, y varios sectores piden reformas en los mecanismos de custodia cuando padres migrantes son deportados, con el fin de prevenir que menores queden en situaciones vulnerables con personas que no puedan garantizar su integridad.









