Bien dicen que la vida da muchas vueltas y que vivas cada día como si fuera el último ya que nadie sabe cuándo llegará el día de partir de esta vida terrenal. Así, la vida de Jessica Padgett cambió en un abrir y cerrar de ojos cuando su prometido murió luego de un accidente automovilístico.
Fue en septiembre de 2017 cuando Jessica le dio el “sí” a su entonces novio Kendall James Murphy y todo era felicidad. La joven solía compartir en su cuenta de Instagram todos los bellos momentos junto a su pareja y contaba los días para que llegara su boda, pero la vida tenía otros planes.
Murphy perdió la vida ese mismo año luego de que su compañero, quien iba conduciendo, tuviera un considerable nivel de alcohol en la sangre a la hora del accidente. “El mejor día de la vida será ahora el peor día de nuestras vidas. Mi corazón está completamente roto sabiendo que nunca me casaré con el hombre de mis sueños, sabiendo que se ha ido para siempre”, escribió Jessica.
Sin embargo, Jessica no abandonó su sueño de casarse ni dejó solo a su prometido. El día pactado para su boda, Jessica decidió ponerse su vestido de novia y visitar la tumba de su difunto prometido, acompañada de su familia y amigos en todo momento.
Hoy se suponía que iba a ser el día más feliz de mi vida, el día en que me casaría para siempre con mi alma gemela, mi mejor amigo. En vez de eso, estoy aquí con dolor, adormecido y completamente desconsolado preguntándome por qué yo, por qué tuvo que pasar esto cuando teníamos toda nuestra vida planeada”, compartió Jessica en una foto junto a Murphy.
Aquel día en el que se suponía sería el más feliz de su vida quedó inmortalizado en fotografías. En ellas, se aprecia a Jessica junto a la lápida de su prometido con un hermoso vestido de novia; en otra es acompañada por toda su familia y en la última y más especial, se ve a el propio Murphy junto a ella.








