Banderas de Estados Unidos tamaño industrial ondean al atardecer. Rock clásico de banda sonora. Miles de personas gritan, chiflan, alzan sus puños en el aire con un “Yeah!”. Sobrevuela y entra al escenario por la izquierda: Air Force One, el avión presidencial.
Era una entrada dramática para un momento dramático en la campaña presidencial de las elecciones de noviembre y un momento dramático para un país devastado por la pandemia de coronavirus.
El mismo virus que el propio presidente, Donald Trump, padeció por 10 días hasta este lunes, cuando su médico de cabecera lo declaró negativo en las pruebas.
Estas escenas como de película, surreales, eran también un dejá vu de 2016: en los mítines se ve un nivel de entusiasmo por Trump que no se ve en las encuestas, las que lo muestran detrás de su contrincante demócrata Joe Biden por al menos 10 puntos.
Un oficial de respuesta de emergencia le dijo a Noticias Telemundo que estimaron que hubo una participación de entre 15,000 y 20,000 personas.
El presidente logra conectar con su audiencia como pocos políticos logran hacerlo, y él y su campaña lo saben. Está programado que participe en actos de campaña todos los días de aquí al 3 de noviembre.








