Un bloque de hielo equivalente a la isla de Manhattan (Nueva York) se desprendió del glaciar Petermann, en el noroeste de Groenlandia, el 4 de agosto de 2026. La ruptura, documentada por la misión europea Copernicus Sentinel-1, representa la mayor pérdida de hielo flotante del glaciar desde 2012 y el desprendimiento más grande registrado en el Ártico desde 2020, según informó la revista científica Science Daily.
El bloque resultante, conocido como isla de hielo, mide 76 km² y puede alcanzar los 150 metros de espesor. Los equipos de investigación venían siguiendo la expansión progresiva de fracturas en la lengua de hielo flotante —la extensión del glaciar que avanza sobre el mar— durante años, y el evento abre la posibilidad de nuevos desprendimientos de mayor dimensión en los próximos meses, además de amenazar con elevar el nivel del mar.
La lengua flotante actúa como un freno natural que contiene el hielo terrestre. Su pérdida puede acelerar el deslizamiento de esa masa hacia el océano, el proceso que eleva el nivel del mar. Según estudios publicados en el Journal of Glaciology, el colapso de esta plataforma tiene un impacto proyectado menor al milímetro en el corto plazo, aunque investigaciones de interacción hielo-océano advierten que el volumen total de la cuenca del Petermann representa un potencial de 38 centímetros de aumento global, lo que subraya la importancia de monitorear su estabilidad a largo plazo.
Las señales de la ruptura llegaron con meses de anticipación. Observaciones interferométricas recopiladas sobre Petermann en abril de 2026 revelaron deformaciones y grietas dentro de la lengua de hielo flotante, mucho antes del desprendimiento final. Imágenes de radar de Sentinel-1 tomadas el 3 de agosto mostraron un deterioro pronunciado en el centro de la lengua; apenas 24 horas después, la isla de hielo se separó del flanco oriental del glaciar.









