Hace apenas unas semanas, los cafés, bares y restaurantes de París permanecían bulliciosos hasta altas horas de la noche, los letreros de neón brillaban y se podía ver a los clientes con mascarillas en las terrazas llenas de flores, aún disfrutando de su libertad después de un estricto cierre de primavera.
La vida callejera por la que la ciudad es famosa había regresado. Y era casi como si la capital francesa hubiera vuelto a ser la misma que antes.
Ahora, esas mismas calles están desiertas de nuevo, tras la imposición de un nuevo toque de queda nocturno estricto para combatir un preocupante aumento de los casos de coronavirus en Francia. Un crecimiento que forma parte de una tendencia más amplia de aumento de los números en toda Europa.
Los lugares de esparcimiento deben cerrar y los ciudadanos deben quedarse en casa entre las 9 pm y las 6 am en todo París. Otras ciudades francesas, como Aix-en-Provence, Grenoble, Marsella, Montpellier, Toulouse, Saint Etienne, Lille, Rouen y Lyon también se ven afectadas por la decisión.
La violación de las reglas conlleva una multa de 135 euros (aproximadamente US$ 160) en la primera infracción, y sube a 1.500 euros (US$ 1.760) si se repite.








