Lamentablemente el acoso escolar y el bullying son problemáticas que siguen ocurriendo detrás de las paredes de las aulas de clases alrededor del mundo. El tema ha sido enfrentado tanto por autoridades como por padres, ya que las consecuencias pueden ser graves a nivel psicológico y a nivel físico en los estudiantes que lo sufren.
Sin embargo, poco o nada se habla de los mismos alumnos que toman un rol participativo y se esfuerzan para que el acoso se elimine de raíz. Hace unos días se conoció una conmovedora historia entre dos muchachos de Nueva York, Estados Unidos.
Se trata de Romello Early, un niño que se cansó de ver cómo se burlaban de su compañero Melvin Anderson y decidió tenderle una mano.
Melvin sufría un constante acoso escolar por parte de sus compañeros porque siempre llevaba zapatillas gastadas a la escuela, ya que su familia no tenía dinero para comprarle unas nuevas. Decidido a cambiar su realidad, Romello usó su mesada y le compro unas nuevas.
Romello ocupó sus 135 dólares para realizar la compra. “Me dio un gran dolor de estómago ver a alguien que tiene que pasar por eso, y que se metan con él sólo por su apariencia. Había ahorrado mi paga, así que le pedí a mi madre que me llevara a la zapatería para comprarle a Melvin unos zapatos, y al día siguiente vine y se los di“, explicó el niño.
El maestro de la clase, Bryant Brown, fue testigo de cómo su estudiante le pasó las zapatillas nuevas y decidió publicar una foto de ambos en su facebook.
“Mi estudiante Melo me dijo que estaba cansado de que otros estudiantes se metieran con Melvin por sus zapatos. Melo usó su mesada y le compró unos zapatos a Melvin. Esto es para lo que vivo, ser esa mano amiga“, escribió en sus redes sociales.
Por su parte, Anita James , su madre, dijo: “Este chico sabía muy bien por el acoso que estaba pasando Melvin, ya que a él mismo le habían hecho bullying por su baja estatura. “Romello estaba protegiendo y tratando de cambiar la historia de su amigo Melvin“.
Melvin está tan agradecido por el regalo de su amigo que quiere devolverle su gesto. Es por eso que comenzó a hacer tareas domésticas para juntar algo de dinero. Sin embargo, Romello le dejó en claro que se trataba de un regalo y que no tenía que devolvérselo.








