La final de la ya inolvidable e histórica Copa Libertadores 2018 no terminará en Madrid. Esto no quiere decir que no vaya a jugarse en el estadio Santiago Bernabéu, los escenarios cambian casi minuto a minuto y es imposible aventurar nada, pero los efectos de todo lo que está pasando en torno a este interminable Boca-River amenazan con mantener su onda expansiva mucho más allá del 9 de diciembre.
El anuncio oficial de Boca de contratar al estudio de abogados Pintó Ruiz & Del Valle, especializado en derecho deportivo, para ocuparse de llevar adelante “las apelaciones tanto ante la Cámara de Apelaciones de Conmebol como eventualmente ante el Tribunal Arbitral del Deporte”, tal como lo señala textualmente el club en un comunicado oficial, parece ser el primer cañonazo de una guerra a largo plazo. En el mismo documento, Boca se ocupa de ratificar “su decisión de agotar todas las vías y recursos tendientes a lograr que se haga justicia”. Cortesíaas








