El crecimiento de las reservas internacionales aumenta la capacidad del país para responder ante escenarios de incertidumbre en los mercados internacionales. Expertos advierten, sin embargo, que ese desempeño corresponde al ámbito macroeconómico y no implica por sí solo una mejora inmediata en los ingresos o el poder adquisitivo de las familias.
Y es que la tendencia de crecimiento actualmente ascienden a 11,596 millones de dólares, Este monto equivale aproximadamente a 301,500 millones de lempiras.
La economista Claudia Ochoa explicó que las reservas internacionales constituyen un fondo estratégico administrado por el Banco Central, cuya función principal es garantizar la disponibilidad de divisas para atender compromisos financieros, respaldar las importaciones y preservar la estabilidad del sistema cambiario.
De acuerdo con la especialista, estos recursos sirven como una herramienta de protección frente a eventuales crisis económicas o financieras provenientes del exterior y permiten que el país afronte con mayor solidez episodios de volatilidad en los mercados internacionales.
Uno de los beneficios de contar con un alto nivel de reservas internacionales es la posibilidad de reducir las presiones sobre la moneda nacional. Cuando el Banco Central dispone de suficientes divisas, tiene un mayor margen de maniobra para intervenir en el mercado cambiario y evitar variaciones bruscas en el precio de la moneda extranjera.
Esta capacidad contribuye a mantener un comportamiento más estable del tipo de cambio y disminuye el riesgo de procesos acelerados de devaluación que podrían impactar en el costo de productos importados, combustibles y otros bienes de consumo.
No representa beneficio social
A pesar del récord alcanzado, la economista insistió en que el incremento de las reservas no debe interpretarse como un indicador de mejoras inmediatas en la calidad de vida de la ciudadanía.
Explicó que las reservas internacionales son un instrumento de política económica diseñado para fortalecer la posición financiera del país y generar confianza entre inversionistas y organismos internacionales, más que para producir efectos directos sobre variables como el empleo, los salarios o el costo de vida.
En ese sentido, señaló que el impacto de este tipo de indicadores se observa principalmente en la capacidad del Estado para enfrentar contingencias económicas, mantener la estabilidad monetaria y reducir la vulnerabilidad frente a factores externos.









