El presidente de Rusia, Vladímir Putin, visita las Islas Kuriles, ubicada en el archipiélago de las Kuriles, un territorio bajo control de Moscú, pero reclamado por Tokio como parte de sus llamados Territorios del Norte.
Lo que debes saber:
Compara situación como la guerra con Ucrania
Durante su recorrido, el mandatario comparó la actividad militar en la región del Pacífico con el despliegue ruso en Ucrania y dirigiéndose a los efectivos de la Armada afirmó: “Ustedes también están en el frente”.
Durante su estancia en Iturup, el jefe del Kremlin ha inspeccionado una planta procesadora de pescado, instalaciones escolares y un centro hospitalario local, además de sostener un encuentro de trabajo con el gobernador de la región de Sajalín, Valery Limarenko.
La agenda combinó actividades de gestión territorial con mensajes dirigidos a consolidar la presencia soberana de Moscú sobre un enclave geoestratégico disputado desde hace décadas.
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La respuesta diplomática de Tokio no se hizo esperar y se manifestó en términos categóricos. El ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi, ha expresado una enérgica protesta diplomática por la llegada del líder ruso a la isla, a la cual la nación asiática denomina Etorofu, calificando el desplazamiento del mandatario como un acto inaceptable para las pretensiones de soberanía niponas.

Origen del conflicto
El conflicto en torno a las cuatro islas más meridionales de las Kuriles se remonta a los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, cuando las tropas soviéticas tomaron el control del archipiélago.
La falta de un acuerdo sobre este diferendo territorial ha impedido que ambas naciones firmen un tratado de paz formal desde hace más de siete décadas, mientras Rusia continúa reforzando su presencia defensiva e infraestructura en la zona.
Previo a su arribo a Iturup, Putin ha realizado una escala estratégica en la isla de Sajalín, donde ha presenciado los ejercicios militares finales de la Flota del Pacífico a bordo del crucero misilístico Varyag.
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Vestido con indumentaria naval y en presencia de la tripulación, el presidente ha vinculado el despliegue bélico con la defensa de los intereses marítimos de la Federación Rusa frente a las presiones internacionales.
En ese marco, el mandatario ruso ha lanzado una advertencia directa a los países europeos ante eventuales confiscaciones de embarcaciones de la flota mercante o de la denominada flota en la sombra rusa.
Putin ha advertido que cualquier intento de incautación será calificado como piratería y saqueo, asegurando que Moscú responderá de manera “simétrica” y en el punto geográfico que considere oportuno, incluida la cuenca del Pacífico.
Esta gira por Siberia y el Lejano Oriente ruso combina demostraciones de fuerza militar con gestos de reafirmación territorial en momentos de máxima fricción con Occidente. Con este viaje, el Kremlin busca enviar una señal clara de firmeza geopolítica tanto a Japón como a las potencias de la OTAN en la gestión de sus fronteras orientales.









