El gobierno de Estados Unidos anunció la prohibición de importar nuevos robots humanoides y cuadrúpedos fabricados en China, al considerar que estos dispositivos representan un riesgo para la seguridad nacional y podrían ser utilizados para espionaje, robo de datos o ciberataques. La medida fue impulsada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) como parte de una estrategia para proteger la infraestructura tecnológica del país.
Las autoridades estadounidenses sostienen que los robots avanzados, equipados con inteligencia artificial, sensores y conexión permanente a internet, podrían recopilar información sensible o incluso ser manipulados de forma remota por actores extranjeros. La restricción también incluye inversores de potencia conectados, utilizados en redes eléctricas, energías renovables y centros de datos.
La prohibición se aplicará únicamente a los nuevos modelos que aún no han sido autorizados para su venta en Estados Unidos. Sin embargo, la FCC dejó abierta la posibilidad de revisar o incluso revocar permisos otorgados previamente si considera que existen amenazas para la seguridad nacional. Fabricantes chinos como Unitree figuran entre los más afectados por la decisión.
China rechazó la medida y la calificó como una acción proteccionista que perjudica la competencia y el comercio internacional. Mientras tanto, Washington defiende que busca evitar una dependencia tecnológica similar a la ocurrida con otros sectores estratégicos y fortalecer el desarrollo de la industria estadounidense de inteligencia artificial y robótica.









