Amenazada por el crimen organizado, la princesa heredera de Países Bajos, Amalia, de 18 años, vive prácticamente enclaustrada en el palacio de sus padres, de donde solo sale para ir a la universidad escoltada por guardaespaldas.
La reina Máxima dijo que su hija Amalia “no puede salir de casa” y que eso tiene “enormes consecuencias en su vida”. La princesa debía compartir residencia con otros estudiantes en Ámsterdam, como muchas jóvenes de su edad.
En vez de eso, vive atrincherada en el palacio real en La Haya, con sus padres el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos y su esposa, la argentina Máxima.
Las medidas de seguridad de la princesa se reforzaron considerablemente recientemente ya que las autoridades temen un intento de secuestro o de atentado por grupos del crimen organizado.








