Cae Wall Street por Guerra en Medio Oriente, iniciando el mes de junio bajo una fuerte presión geopolítica, esto tras la nueva escalada que está ocurriendo ante la falta de acuerdos de Irán y Estados Unidos.
Lo que debes saber:
Bajas y alzas
Igualmente, la cotización global del petróleo registró un salto de hasta el 7%, impulsada por el recrudecimiento de las hostilidades en Medio Oriente.
Wall Street ha experimentado una jornada de caídas generalizadas ante el retorno de la incertidumbre, lo que interrumpió la racha positiva que venían arrastrando los principales indicadores bursátiles durante la semana previa.
El crudo Brent del Mar del Norte, referente en los mercados europeos con entrega en agosto, avanzó un 6.2% para ubicarse en los USD 96.74 por barril. Por su parte, el crudo intermedio de Texas (WTI), referencia estadounidense para los contratos de julio, escaló un 7% hasta cotizar en USD 93.48 por barril, regresando de manera alarmante a la franja cercana a los USD 100.

En la bolsa de Nueva York, el Dow Jones de Industriales cedió un 0.3%, posicionándose apenas por debajo de las 51 mil unidades, tras haber tocado un máximo histórico el pasado viernes.
El detonante de este nerviosismo financiero fue la decisión del equipo negociador de Teherán de suspender el intercambio de mensajes que mantenía con los Estados Unidos a través de mediadores internacionales.
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Esta interrupción en los canales diplomáticos responde directamente a los recientes ataques militares perpetrados contra el territorio del Líbano. Con esta medida, quedan congelados los esfuerzos políticos y de diálogo que buscaban poner un freno definitivo a un conflicto armado que ya se extiende por tres meses.
De manera paralela, la agencia de noticias iraní Tasnim ha encendido las alarmas al reportar que Irán, en conjunto con el denominado Frente de Resistencia, que agrupa a aliados chiíes de Irak, Líbano y Yemen, ha diseñado una estrategia militar integral.
Este plan contempla el bloqueo total del Estrecho de Ormuz como represalia contra Israel y sus países aliados. La sola posibilidad de este cierre geográfico ha desatado temores globales, dado que representa una ruta marítima de suministro vital para el flujo internacional de crudo y gas natural licuado.

Las amenazas no se limitan a un solo punto geográfico, ya que, el plan iraní estipula la activación de otros frentes de combate. Los analistas internacionales advierten que, si las milicias hutíes de Yemen deciden intervenir formalmente en esta fase del conflicto, el principal objetivo estratégico sería el estrecho de Bab el Mandeb.
Dicho paso costero resulta crucial para el comercio internacional, debido a que funciona como el cuello de botella que controla de manera directa el acceso de los buques comerciales hacia el Canal de Suez.
Irán responsabiliza a EE. UU.
Ante el complejo panorama, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchi, ha utilizado sus redes sociales para lanzar una dura advertencia, señalando que cualquier violación de las treguas en un sector específico será interpretada como una ruptura del alto el fuego en la totalidad de los frentes.
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El funcionario responsabilizó explícitamente a los Gobiernos de Estados Unidos e Israel por las ramificaciones globales que puedan tener las operaciones terrestres y aéreas desplegadas en suelo libanés. Sin la retirada de estas fuerzas, Teherán descarta regresar a las mesas de diálogo.
Desde que las hostilidades militares estallaron formalmente el pasado 28 de febrero, el balance humano y económico ha sido devastador, registrando miles de víctimas fatales principalmente en el Líbano e Irán.

En la arena macroeconómica, el valor de los combustibles ha acumulado un alza del 40% en los últimos tres meses, llegando a registrar picos cercanos a los USD 120 por barril. Este encarecimiento de la energía despierta serias preocupaciones por su impacto en la inflación global y la resistencia que impondrá a los bancos centrales para reducir las tasas de interés.
A pesar de la tensión generada por el cruce de disparos del fin de semana entre fuerzas estadounidenses e iraníes, algunos inversionistas mantienen cierta cautela ante mensajes políticos contrapuestos.
Desde el ámbito político estadounidense, el presidente Donald Trump ha asegurado que “todo saldrá bien”, en un intento por calmar los ánimos económicos mientras los operadores financieros evalúan si habrá espacio para un acuerdo provisional de paz.
No obstante, las firmas de análisis advierten que la volatilidad persistirá y cualquier cambio en los precios de la energía continuará dictando el apetito por los activos de riesgo.









