El Ala Occidental de la Casa Blanca tiene todo el aire de una ciudad fantasma. El personal teme contagiarse del nuevo coronavirus. Y en la residencia presidencial habitan hoy no uno sino dos pacientes del COVID-19, incluido un mandatario que se toma el virus a la ligera.
La decisión de Donald Trump de dejar el hospital militar donde estaba siendo atendido pone en situación incómoda a la gente que lo rodea, que podría contagiarse si él no respeta los estrictos protocolos de aislamiento que deben seguir los pacientes del coronavirus.
A lo largo de la pandemia, los guardias, escoltas, el personal de la cocina y los miembros del servicio secreto han seguido cumpliendo con sus trabajos en lo que es ahora un foco de posibles contagios, con más de una docena de infectados en esta semana solamente.








