Nuevos detalles han salido a la luz durante el juicio contra 486 cabecillas de la MS-13, que se desarrolla en el Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado de San Salvador. Las pruebas presentadas habrían revelado la manera en que la ranfla histórica de la pandilla autorizaba cada crimen cometido en los últimos diez años.
Los peritajes realizados a celulares incautados han permitido reconstruir el mecanismo de control dentro de la organización. De acuerdo con uno de los testigos de la División élite contra el Crimen Organizado, ningún delito se ejecutaba sin la autorización de los 22 líderes históricos. Esta cadena de mando abarcaba desde asesinatos y desapariciones hasta extorsiones, violaciones y feminicidios, siempre bajo la supervisión de los máximos dirigentes, quienes operaban desde diferentes penales o, en algunos casos, seguían activos en las calles, según información del Ministerio Público.
La investigación detalla cómo los pandilleros identificaban a las víctimas mediante fotografías, que luego subían a grupos de comunicación internos. Era en estos espacios donde la ranfla tomaba decisiones y autorizaba directamente los delitos, empleando a los llamados corredores de programa para ejecutar las órdenes.
Uno de los hechos abordados en el juicio es el asesinato ordenado por la ranfla contra un miembro del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPES) el 3 de noviembre de 2016. La víctima fue interceptada y atacada por pandilleros armados durante su licencia en un balneario de la hacienda San Cayetano, en el cantón Cutumay Camones.
El proceso también expuso el crimen cometido el 16 de noviembre de ese mismo año en San Juan Los Planes, Quezaltepeque, La Libertad. Se trató del homicidio de un subinspector de la División Central de Investigaciones (DIN) de la Policía Nacional Civil y su hijo, quienes fueron atacados cuando salían de su vivienda.
Otro episodio presentado en la audiencia corresponde al asesinato de un agente policial el 17 de octubre de 2017 en La Libertad. Según el relato, el ataque ocurrió mientras el agente circulaba en motocicleta cerca de una escuela del caserío La Reforma, finca El Espino.









