Lionel Messi brindó otra entrevista en la que se refirió a detalles personales y de su trayectoria profesional con la particularidad de haberlo hecho junto a un ex compañero de la selección argentina: Nahuel Guzmán. El arquero de Tigres de Monterrey, también formado en la cantera de Newell’s y oriundo de Rosario, viajó a Estados Unidos y lo consultó por varias cuestiones en el programa que protagoniza (Miro de atrás).
Al repasar su infancia y compararla con la de sus hijos, admitió: “Me arrepiento de muchísimas cosas, se los digo a mis hijos. Tener educación, estar preparado, no haber aprendido inglés de chico. Tuve tiempo y no lo hice. Estuve en situaciones con personalidades increíbles, espectaculares y te sentís un ignorante, decís ‘qué boludo, cómo perdí el tiempo’. El fútbol es una forma de vivir, te enseña muchísimo, muchos valores, formás vínculos muy fuertes, conocés lugares. Es una manera de educarte también. Pero a mis hijos les digo que aprovechen las posibilidades que tienen porque uno de chico no se da cuenta. A mí nunca me faltó nada, pero ellos tienen otras posibilidades”.
Primera charla con Diego Armando Maradona. “Fue antes de que sea técnico (de la Selección). Lo conocí cuando fui a su programa (La Noche del Diez). Fue después de ganar el Mundial Sub 20, en una fecha FIFA que fue las últimas del proceso 2006 y jugamos con Perú en la Selección en cancha de River. Esa semana creo que fue. Se me aparece en el camarín que nos habían puesto, estaba con mi viejo, mi tío, mis primos. Fue una locura, vino el Diego y saludó. Después cuando fue técnico se ponía a jugar unos partiditos así y no le gustaba perder a nada. Tuve una en La Plata que jugué con él, creo que fue la única. El Diego era una cosa de locos, rompió todas las generaciones y crecés con Diego, ves los videos, en Newell’s lo vi y era chiquito, no me acuerdo tanto, pero el debut de él, el gol que hace quedó marcado. Diego va más allá de cualquier cosa.
Reacciones en la cancha. “No soy un santo, en un partido te calentás y reacciones como podés. Pero lo que pasó en la cancha quedó en la cancha. Es difícil de controlarte en una cancha. Son momentos que reaccionaste de una manera rápida, pero las pulsaciones son muy altas. Después lo ves en frío y te arrepentís, pero en ese momento no pensás en qué hacés o no para que no se hable después. Ahí tenés que ser natural. Después me incomoda ver algunas cosas. Me pude haber zarpado y decir cualquier cosa porque te agarran momentos de calentura y ahí metemos la frase ‘todo queda en la cancha’. Y lo que pasa en un vestuario queda en un vestuario. Me resulta raro que hoy cuenten lo que paso en un vestuario. Yo crecí con otra generación pero los momentos cambian también. Hoy se consumen más redes y se expone más todo”.
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