Los equipos de rescate en Nepal y China siguen luchando este sábado por localizar a miles de personas luego del mortífero alud que arrasó a mitad de semana una zona fronteriza del Himalaya y engulló pueblos enteros.
El número de desaparecidos se elevó casi a 3.000 personas (2.426, entre ellas cientos de extranjeros, en territorio nepalí, y 556 en el lado chino), según las cifras oficiales de ambos países.
Paralelamente, ya fueron recuperados 682 cadáveres; de ellos 675 en el lado nepalí y 7 en el territorio chino del Tíbet, al que los periodistas extranjeros no tienen acceso en su mayor parte.
Además, están siendo identificados siete cuerpos, que fueron hallados a decenas de kilómetros río abajo, en el norte de India, y podrían sumarse a la lista de víctimas del desastre.
Los equipos de rescate trabajan en condiciones extremadamente difíciles debido al espeso lodo que cubre las zonas afectadas.
Kawan Koirala, miembro del Equipo de Respuesta a Desastres de Nepal, explicó que las labores de búsqueda avanzan con dificultad.
«La gente quiere recuperar los cuerpos de sus familiares, vivos o muertos, pero no podemos encontrarlos (…) pueden ver el barro», declaró a la AFP, visiblemente agotado tras una jornada de trabajo de 18 horas.
«También es muy traumático para mí. Es la primera vez que veo algo así. Hay barro por todas partes. Antes habíamos tenido inundaciones en Nepal, pero no como esta», añadió.
El miércoles, una inmensa pared de lodo atribuida al colapso de un glaciar sepultó viviendas, derribó puentes y arrastró vehículos tanto en Nepal como en la región autónoma china del Tíbet.
Aunque la causa exacta del colapso no está clara, el cambio climático está provocando el derretimiento de glaciares en todo el mundo, aumentando el riesgo de este tipo de desastres.
«El repentino colapso del glaciar y la crecida repentina son un recordatorio devastador de lo frágiles que pueden ser estos entornos montañosos», afirmó en un comunicado Simon Steill, responsable de clima de la ONU.
«Sabemos que el calentamiento global, provocado por la quema de cantidades colosales de carbón, petróleo y gas por parte de la humanidad, está haciendo que tragedias como esta, y tantas otras en todo el mundo, sean mucho más probables, frecuentes y graves, y que las comunidades vulnerables sean a menudo las más afectadas», recalcó.
– Búsqueda desesperada de familiares –
En una zona donde se desarrollan grandes proyectos de infraestructura energética, la autoridad de desastres nepalí sumó 933 trabajadores a su lista de personas desaparecidas.
Esta lista ya incluía a decenas de excursionistas y peregrinos que se dirigían al monte sagrado tibetano de Kailash.
Quienes lograron salir con vida dicen que lo han perdido todo y ahora enfrentan una espera angustiante para conocer el destino de sus seres queridos desaparecidos, así como la perspectiva de reconstruir sus vidas desde cero.
«Todos los asentamientos cercanos al río fueron arrasados. No queda nada», aseguró a la AFP el sobreviviente Buddhi Ram Dangol.
En una base del ejército en Bidur, utilizada como centro de operaciones de rescate, los familiares se agolpaban alrededor de listas de sobrevivientes pegadas en una pared.
«Vine hasta aquí a buscar a mi hijo (…) era trabajador de la central hidroeléctrica, pero no encuentro su nombre y las autoridades no dicen nada», dijo Kalka Sharda.
Una de las principales misiones de rescate se concentra en una central hidroeléctrica, donde un centenar de personas permanecen atrapadas en un túnel desde el desastre.
A última hora del sábado, el ejército nepalí logró introducir un tubo en un túnel de la central, informó el ministro nepalí del Interior, Sudan Gurung.
«Estamos enviando aire a través de la pequeña abertura y vamos a empezar las obras de excavación y enviaremos al equipo de rescate dentro», declaró el ministro en un comunicado.
– Costosa reconstrucción –
A la búsqueda de los desaparecidos se han sumado los temores de nuevas inundaciones en las zonas afectadas debido a la formación de enormes masas de agua represadas.
Además, en algunas zonas afectadas, la devastación generalizada hace que se estén agotando los suministros de comida y agua potable.
Las autoridades también indicaron que habían evacuado a 555 turistas varados y a 499 residentes chinos de esa región autónoma.
Los cancilleres de Nepal y de China conversaron el sábado y acordaron compartir más datos hidrológicos y satelitales para favorecer las labores de rescate y de prevención, informaron ambas partes.
El ministro de Relaciones Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, estimó que la reconstrucción de las regiones e infraestructuras devastada costará «varios miles de millones de dólares».









