Elaine Gomes desde el 2015 alimenta a quien toque la puerta de su casa. Antes ocupaba su sueldo para comprar la comida, pero quedó sin trabajo gracias a la pandemia, por lo que debió recurrir a donaciones para continuar con su buen labor.
Muchos piensan que una de las pocas cosas en la vida que no requieren límites, es la bondad. Es justamente aquello lo que pone en práctica cada día Elaine, quien a pesar de ser desempleada, ocupa su dinero para alimentar a los más necesitados y preocuparse que jamás les falte un plato de almuerzo.

Elaine Gomes, una mujer oriunda de Sao Paulo, Brasil, tras punta de esfuerzo y constancia, logró surgir en la vida. Pero, antes de eso, siempre conoció lo que era la miseria misma por vivir en la pobreza. De hecho, hasta los 15 años, habían días que sus padres no tenían con qué alimentarla, pasando semanas sin comer.
Es por la misma razón, que luego de conseguir un empleo en limpieza de un establecimiento, Elaine comenzó a ayudar a todo aquel que sufriera lo mismo que ella. Aunque su nuevo trabajo no le diera mucho dinero, la mujer comenzó a gastar su sueldo desde el 2015, en preparar almuerzo para las personas en situación de calle.

Cuando la pandemia por coronavirus llegó, fueron más los necesitados quienes comenzaron a llegar la cos de Elaine. La mujer, con ayuda de su hija, cocinaba grandes cantidades de salchichones, arroz y legumbres desde su pequeña cocina, asegurándose que nadie pasara hambre.
Pero, de un segundo a otro, Elaine se vio en una complicada situación: Fue despedida. Lo lógico, según sus cercanos, era que la mujer abandonara la donación de almuerzos, por la falta de dinero, pero ella no lo aceptó.
“Mi dinero fue a los almuerzos y el de mi marido se destinó a la casa. Cuando quedé desempleada, prometí que no me detendría, sobre todo porque el número de personas que necesitaban ayuda había aumentado”.
Elaine Gomes a So Noticias Boa.

Elaine Gomes
Afortunadamente, la mujer, quien suele compartir su buena labor a través de Instagram, consiguió auspicio de sus mismos seguidores. Los cibernautas mes a mes donan dinero, para que Elaine pueda continuar alimentando a quienes lo necesitan. Cuando el aporte se acaba, la brasileña saca de sus ahorros para comprar lo que falta.

Da igual si está desempleada o no, Elaine se juró ayudar a todo aquel que pase hambre, tal cual como ella sufrió de pequeña. Y nada podrá detenerla de alimentar a sus 100 comensales que llegan diariamente a verla.








